Thursday, January 05, 2006

La Meditacion

La Enseñanza Lección Nº. 22 LA MEDITACIÓN



EL OBJETIVO FUNDAMENTALDE LA MEDITACIÓN
“Es necesario SABER MEDITAR, comprender lo que es la Técnica de la Meditación. El objeto de la Meditación es pues simple: ¿Qué es lo que queremos nosotros a través de la Meditación? TRANQUILIZARNOS, TRANQUILIDAD...”“Parecería muy superfluo lo que estamos diciendo y ustedes podrían objetarme «que podríamos tranquilizarnos con una botella de vino», ¿no? Es eso claro. Podrían objetarme también «que podríamos tranquilizarnos oyendo una sinfonía de Beethoven». Eso podrían ustedes decirme...”“Pero, en realidad, de verdad, conseguir la tranquilidad, es lo más difícil que ustedes imaginarsen puedan. Así que, nadie podría tener tranquilidad mental, tener su mente en santa paz, si no ha eliminado de su Centro Intelectual, todo el pensar caduco y extemporáneo que carga. Nadie podría tener paz en su corazón si no hubiese eliminado de sí mismo, previamente, las Emociones Negativas y perjudiciales”.“Así que, cuando un Gnóstico, un ARHAT GNÓSTICO se sumerge en Meditación, busca TRANQUILIDAD”.
Normalmente, la mente vive accionando y reaccionando permanentemente de acuerdo con los impactos del mundo exterior. Comparemos esto con el caso de un lago al cual lanzamos una piedra; veremos como produce muchas ondas que van desde el centro hacia la periferia, es la reacción del agua contra el impacto proveniente del mundo exterior.Algo análogo sucede con la mente y los sentimientos, si alguien nos hiere con palabras duras, ese impacto de la palabra dura llega al centro del intelecto o centro pensante y desde allí reaccionamos en forma violenta. Si alguien nos ofende el amor propio, nos sentimos molestos y reaccionamos posiblemente en forma brutal.En todas las circunstancias de la vida, la mente y el sentimiento toman parte activa y reaccionan incesantemente. Lo interesante sería, mis caros discípulos, no darle oportunidades ni al sentimiento ni a la mente. Es urgente una mente pasiva y esto naturalmente molesta a los mentalistas de todas partes.La mente pasiva está en contra de todos aquellos que dicen que en la mente está el poder y que el hombre debe ser el Rey, el que mande y el que domine con su mente poderosa. Son sofismas de los mentalistas, como aquél que dice que el que aprende a manejar la mente, va tan seguro al triunfo como la flecha del viejo arquero. Al fin y al cabo no son más que sofismas, extractos de las fantasías intelectuales que no tienen ninguna forma esotérica.Pensar negativo, esto horroriza a los positivistas de la mente y sin embargo la forma negativa de la mente es la más elocuente, no pensar es la forma más elevada del pensamiento.Cuando el proceso de pensar se ha agotado, adviene lo nuevo; esto hay que saberlo entender. Una mente que no proyecte, una mente pasiva puesta al servicio del Ser, resulta un instrumento eficiente, porque la mente está hecha para ser receptiva, para servir de instrumento pasivo, mas no de instrumento activo.La mente, en sí misma, es femenina, y todos los centros deben marchar armoniosamente de acuerdo con la sinfonía universal de la serenidad pasiva. En estas condiciones, no debemos permitir ni a la mente ni a los sentimientos, tomar parte en las diversas circunstancias de nuestra existencia.Hasta hace poco tiempo, yo mismo pensaba que los sentimientos pertenecían al Ser, pero con la investigación y la experiencia, he venido a verificar que pertenecen al Ego y que están íntimamente relacionados con el centro emocional inferior.La terapia que necesitamos conocer a fondo para evitar cualquier desequilibrio interior con repercusiones exteriores, esto es, no permitirle a la mente ninguna clase de reacción, es que, por ejemplo, si alguien nos hiere, no permitirle a la mente que reaccione. Ojalá hubiere quien nos hiriese cada rato nuestros sentimientos para podernos entrenar mucho mejor...Mientras más nos insulten, mejor todavía para nuestro entrenamiento, porque tendremos muchas oportunidades de no permitirle a la mente ni a los sentimientos que reaccionen, es decir, que no intervengan ni se metan en ninguna de las circunstancias de nuestra vida.Es claro que el estado pasivo de la mente, del sentimiento y de la personalidad, exige una tremenda actividad de la Conciencia; esto nos indica que cuanto más activa permanezca la Conciencia, mucho mejor para lograr el despertar de la misma, porque así la Conciencia tendrá que despertar inevitablemente estando en permanente actividad.Me viene en estos momentos a la memoria, el Buddha Gautama Sakyamuni. En cierta ocasión, estaba el Gran Buddha sentado al pie de un árbol en profunda meditación, cuando llegó un insultador, echó contra el Buddha toda su baba difamatoria, procuró herirlo tremendamente con la palabra.El Buddha continuaba meditando, mas el insultador seguía provocando, insultando, hiriendo. Mucho rato después, el Buddha abrió los ojos y preguntó al insultador: «Oh, hermano mío, si a ti te traen un presente y tú no aceptas el presente, ¿de quién queda siendo dicho presente?». El insultador respondió: «Pues del que lo trae, claro está». Entonces le dijo el Buddha: «Hermano mío, llévate tu presente, no puedo aceptarlo». Y siguió meditando.He ahí una lección tan sublime como hermosa. El Buddha no permitió que su mente ni sus sentimientos reaccionaran, porque el Buddha vivía plenamente despierto, metido dentro de su propia Conciencia y no daba la menor oportunidad ni a la mente ni a los sentimientos para reaccionar en ningún momento bajo ninguna circunstancia. Así es como debemos proceder nosotros, queridos discípulos.La escuela la tenemos en todas partes, solamente tenemos que saberla aprovechar, saber entrenarnos, dándole mayores y mejores oportunidades a la Conciencia para que trabaje en forma continua de instante en instante hasta despertar totalmente.La escuela la tenemos en todas partes, solamente tenemos que saberla aprovechar debidamente, sabiamente; la tenemos en nuestra casa, en la oficina, en el taller, en la fábrica, en la empresa, en la calle y en todas partes, hasta en el templo; con los compañeros de estudio, con los hijos, con los padres, con la esposa, sobrinos, nietos, primos, parientes, amigos, etc., etc.Todo gimnasio psicológico, por duro que sea, por difícil que nos parezca, es indispensable para nosotros. Todo el secreto está en no permitir ni a los sentimientos ni a la mente, intervenir en nuestros asuntos prácticos de nuestra vida.Debemos siempre permitirle a la Conciencia que sea ella la que actúe, la que mande, la que trabaje, la que hable, haga y ejecute todas nuestras actividades diarias, así nos preparamos armoniosamente para la meditación.Hablando pues, ya que en el terreno práctico de la meditación, tenemos que decir que lo que buscamos es, precisamente, pasar más allá de la mente y de los sentimientos y esto es posible si en la vida práctica nos hemos entrenado intensivamente y nos hemos preparado a través de la vida diaria para estos fines maravillosos.Esto de la meditación, se hace difícil cuando en la vida práctica diaria, no hemos pasado por un riguroso entrenamiento, cuando no nos hemos entrenado debidamente en el gimnasio psicológico de la convivencia social y familiar de nuestra vida diaria.Debemos, durante la meditación, desembotellar la Esencia, el Buddhata, lo mejor que tenemos dentro, lo más digno, lo más decente; precisamente esta Esencia o Buddhata, se encuentra enfrascada entre los elementos inhumanos, entre ese compuesto de Agregados Psicológicos que constituyen el Mí Mismo, el Sí Mismo, el Ego.No sería posible experimentar lo real la verdad, lo que ciertamente nos interesa a todos, si no lográramos sacar a la Esencia de entre el Ego, no puede experimentar lo real; tendrá que vivir siempre en el mundo de los sueños, en el centro intelectual, en el centro instintivo, en el emocional, en el centro motor o en el sexual, pero no podrá en modo alguno escaparse para experimentar la VERDAD.El Gran Kabir Jesús, dijo: «Conoced la Verdad y ella os hará libres». La Verdad no es cuestión de teorías, no es de creer o de no creer, tampoco es cosa de conceptos y opiniones. Porque, ¿qué es una opinión?; es una proyección de un concepto con la duda y el temor de que sea otra cosa la verdad. ¿Y un concepto?; sencillamente un razonamiento elaborado y debidamente proyectado por la mente que puede coincidir o no con tal o cual cosa.Pero, ¿podemos asegurar que un concepto o una opinión emitida por el intelecto, sea precisamente la Verdad?; no. ¿Qué cosa es pues una idea?; es simplemente un concepto o creencia sobre determinada cosa, que puede, en el fondo, resultar asombrosa.Por ejemplo, podríamos hacernos o formarnos una idea con respecto al Sol, y ésta podría llegar a ser hasta deslumbrante, podría incluso aproximarse a lo que realmente es el Sol, mas seguiría sin ser el Sol. Así también podríamos formarnos múltiples ideas con respecto a la Verdad y seguir sin poseer esa Verdad.Cuando a Jesús el Cristo le preguntaron qué es la Verdad, guardó silencio. Cuando al Buddha Gautama Sakyamuni, le hicieron la misma pregunta, dio la espalda y se retiró.Es que la Verdad no puede ser definida con palabras; cualquiera, por ejemplo, puede tener un gran éxtasis cuando el Sol está para ocultarse entre los esplendores de oro sobre la cordillera y tratar de comunicar a otros esa experiencia mística, pero es probable que ese otro señor no sienta lo mismo. Así también la Verdad es incomunicable, es real sólo para aquél que la experimenta por sí mismo.Cuando nosotros logramos, en ausencia del Ego, experimentar la Verdad, podemos evidenciar un elemento que transforma radicalmente, un elemento de altísimo voltaje... Todo esto es posible, pero hay que poner a trabajar a la Conciencia para que reemplace completamente a la mente y al sentimiento, que sea ella la que funcione; la Conciencia debe quedar incorporada, integrada en nosotros.Debemos tener una mente pasiva, un sentimiento pasivo, una personalidad pasiva, pero una Conciencia totalmente activa; comprender esto es indispensable, es urgente para poder hacernos prácticos en la meditación.Con la técnica de la meditación, lo que buscamos es información. Un microscopio nos puede informar sobre la vida de los microbios, bacterias, células, microorganismos, etc.; cualquier telescopio puede darnos alguna ligera información sobre los cuerpos celestes, planetas, aerolitos, estrellas, etc., pero la meditación va mucho más allá, porque nos permite conocer la Verdad desde una hormiga hasta un Sol, la Verdad de un átomo o de una constelación.Lo más importante es aprender, saber en que forma debemos nosotros desligar, sacar a la Conciencia de entre la mente y el Ego; saber cómo vamos a extraer a la Conciencia de entre el sentimiento...Cuando sometemos a la mente y al sentimiento, pues obviamente estamos rompiendo cadenas, estamos saliéndonos de entre ese calabozo fatal, de entre esa cárcel; en esas condiciones, nos estaremos preparando para la meditación.
¿CÓMO SE BUSCA LA TRANQUILIDAD?

Si nosotros queremos aprehender lo Real, si es que nosotros queremos experimentar la Verdad, si queremos sentir (en nuestra psiquis) ese «Elemento» que nos transforma radicalmente, necesitamos de la quietud y del silencio de la mente.No se trata de «poner la mente en blanco», porque eso verdaderamente es absurdo; lo que se requiere es llegar a la quietud y al silencio de la mente, y eso es diferente.Pero «poner mente en blanco», resulta en el fondo (y perdóneseme la palabra) hasta estúpido. Se necesita algo más que esa estupidez, se necesita quietud y silencio de la mente. Cuando el proceso del pensar ha quedado agotado, la mente se queda quieta y en silencio, y entonces adviene lo nuevo.No se trata de combatir a los pensamientos que lleguen, para que la mente quede quieta. No, lo que se trata es de contemplar esos pensamientos, de comprenderlos (contemplar esos deseos inteligentemente, contemplar y entender todos los recuerdos que lleguen a la mente).Cuando uno va comprendiendo todo eso que llega al entendimiento, entonces no puede decirse ni una palabra. Pongamos que llegue a la mente el recuerdo de una escena de ira en la casa. ¿Qué haremos?; tratar de comprenderla. Y después de comprenderla ¿qué?; ¡olvidarla! Si luego surge otro recuerdo: la conversación con el compadre, o con la comadre, o con el vecino, ¿qué hacer? ¿Rechazar? ¡Absurdo! ¿Entonces qué? Meditar y comprender. Comprendido, ¡olvídelo!...Que surge el recuerdo de una partida de fútbol, ¿qué hacer? ¿Rechazarla? ¡No! Repito: comprender la futilidad de aquéllo, la vanidad de ese recuerdo. Una vez comprendido a fondo, ¡olvídelo!Así, de esta forma, todo ese desfile de pensamientos, de deseos, de sentimientos, de recuerdos, etc., tendrán un principio y tendrán un fin. Cuando esa cinta de recuerdos, deseos, pensamientos, emociones, etc., ha terminado, la mente queda quieta y en silencio; entonces adviene lo nuevo...¿Y si no adviene?; si a pesar de creer que ya estamos en quietud y en silencio, nada sucede, ¿qué pasa? Sencillamente, no hemos llegado a la quietud absoluta en todos los niveles de la mente. Entonces no nos queda más remedio que descender hasta niveles más profundos.Quiero decir, con esto, que llegada la quietud, por ejemplo, en el primer nivel del subconsciente, debemos pasar entonces a la quietud en el segundo nivel; increpar a la mente, preguntarle por qué está así, por qué no quiere el silencio. La mente responderá con absurdos pensamientos, con sofismas. Nosotros debemos tratar de hacerle comprender las futilidades que siente, o su vanidad, y conseguido eso, pasar a un tercer nivel. Hacerle comprender, pues, a ese tercer nivel la necesidad de estar quieto, y así sucesivamente, de nivel en nivel, hasta alcanzar el 49. Si lo logramos, si conseguimos que cada uno de los 49 niveles obedezca, entonces quedará la mente quieta y en silencio. El resultado será que la Esencia se desembotellará del intelecto para experimentar «ESO» que transforma radicalmente: lo NUEVO, lo REAL.No se trata, pues, de «poner la mente en blanco», repito, porque eso es completamente absurdo, sino lograr la quietud y el silencio de la mente, que es diferente.Y si a pesar de todas esas prácticas la mente no quiere quedar quieta y en silencio, habremos de recriminarla, de regañarla, hasta de castigarla, y hacerle ver su error. A ella no le quedará, al fin y al cabo, más remedio que vencerse y quedar quieta y en silencio; entonces entraremos en éxtasis, en Samadhí, la Esencia se liberará del intelecto, del proceso caduco y equivocado de la razón, para experimentar lo REAL.

“El Vacío es muy difícil de explicar porque es indefinible e indescriptible. El Vacío no puede describirse o expresarse en palabras humanas, debido a que los distintos idiomas que existen sobre la tierra sólo pueden designar cosas y sentimientos existentes; no es en modo alguno exageración afirmar que los lenguajes humanos no son adecuados para expresar las cosas y los sentimientos no existentes, y sin embargo tremendamente reales”.“Tratar de definir el Vacío Iluminador dentro de los límites terrenos de una lengua limitada por las formas de la existencia es, fuera de toda duda, tonto y equivocado”.“Es debido al Vacío que las cosas existen y, por el mismo hecho de que las cosas existen, deben ser el Vacío”.“El Vacío es un término claro y preciso que expresa la naturaleza no substancial y no personal de los seres, y una indicación, una señal del estado de absoluta ausencia del Yo pluralizado”.“Sólo en absoluta ausencia del Yo podemos experimentar lo Real, aquello que no es del tiempo, eso que transforma radicalmente. El Vacío y la existencia se complementan entre sí, se abrazan, se incluyen, jamás se excluyen, jamás se niegan”.“El Vacío Iluminador no es la nada, el Vacío es la vida libre en su movimiento. El Vacío es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. El Vacío está más allá del tiempo y más allá de la eternidad”.
Es urgente comprender a fondo las técnicas de la Meditación...Al iniciar este tema, me veo obligado a narrar lo que por mí mismo y en forma directa, lo que sobre el particular he podido verificar directamente.Creo que los que estudian este tema, están ya informados sobre la maravillosa Ley de la Reencarnación, pues en ella fundamento el siguiente relato...Cuando la segunda subraza de nuestra actual gran Raza Aria floreció en la China antigua, yo estuve reencarnado allí. Entonces me llamé CHOU-LI; obviamente, fui miembro de la Dinastía Chou.En aquella existencia me hice miembro activo de la ORDEN DEL DRAGON AMARILLO, y es claro que en tal Orden pude aprender, claramente, la Ciencia de la Meditación.Todavía viene a mi memoria aquel instrumento maravilloso, denominado AI-ATA-FAN, que tenía 49 notas. Bien sabemos lo que es la Sagrada Ley del Eterno Heptaparaparshinock, o sea, la Ley del Siete. Indubitablemente, 7 son las notas de la escala musical, mas si multiplicamos el 7 por 7, obtendremos 49 notas, colocadas en 7 octavas.Los hermanos nos reuníamos en la sala de meditación, nos sentábamos al estilo oriental (con las piernas cruzadas), poníamos las palmas de las manos en forma tal, que la derecha quedaba sobre la izquierda; nos sentábamos en círculo en el centro de la sala; cerrábamos nuestros ojos y enseguida poníamos mucha atención a la música que cierto hermano brindaba al Cosmos y a nosotros.Cuando el artista hacía vibrar la primera nota, que estaba en «DO», todos nos concentrábamos. Cuando hacía vibrar la siguiente nota, en «RE», la concentración se hacía más profunda: luchábamos con los diversos «elementos subjetivos» que en nuestro interior cargamos; queríamos recriminarlos, hacerles ver la necesidad de guardar un silencio absoluto.No está de más recordarles a ustedes, queridos hermanos, que esos «elementos indeseables», constituyen el Ego, el Yo, el Mí Mismo, el Sí Mismo; son a modo de entidades diversas, personificando errores.Cuando vibraba la nota «MI», penetrábamos en la tercera zona del subconsciente y nos enfrentábamos a la multiplicidad de esos diversos Agregados Psíquicos que, en desorden, bullen dentro de nuestro interior, y que impiden la quietud y el silencio de la mente. Los recriminábamos, tratábamos de comprenderlos. Cuando lo conseguíamos, penetrábamos aún más hondo, en la nota «FA».Es obvio que nuevas luchas nos esperaban con tal nota, pues amordazar a todos esos demonios del deseo que uno lleva dentro, no es tan fácil; obligarles a guardar silencio y quietud, no es cosa sencilla, pero con paciencia lo lográbamos, y así proseguíamos con cada una de las notas de la escala musical.En una octava más elevada proseguíamos con el mismo esfuerzo, y así, poco a poco, enfrentándonos a los diversos «elementos inhumanos» que en nuestro interior cargábamos, lográbamos por fin amordazarlos a todos en los 49 niveles del subconsciente. Entonces la mente quedaba quieta y en el más profundo silencio; ese era el instante en que la Esencia, el Alma, lo más puro que dentro tenemos, se escapaba para experimentar lo REAL.Así penetrábamos en el VACIO ILUMINADOR, así el Vacío Iluminador hacía irrupción en nosotros y, moviéndonos en el Vacío Iluminador, lográbamos conocer las Leyes de la Naturaleza en sí mismas, tal cual son y no como aparentemente son.En este mundo tridimensional de Euclides sólo se conocen causas y efectos mecánicos, mas no las Leyes naturales en sí mismas. Mas en el Vacío Iluminador, ellas son ante nosotros como realmente son.

Podíamos percibir en ese estado, con la Esencia, con los Sentidos Superlativos del Ser, las «cosas en sí», tal cual son.En el mundo de los fenómenos físicos, solamente percibimos, en realidad, la apariencia de las cosas: ángulos, superficies..., nunca un cuerpo entero en forma integral; y lo poco que percibimos, es fugaz. Nadie podría percibir qué cantidad de átomos, por ejemplo, tiene una mesa o una silla, etc.; empero, en el Vacío Iluminador, percibimos las «cosas en sí», tal cual son, integralmente...Mientras nos hallábamos así, sumergidos dentro del gran Vacío Iluminador, podíamos escuchar la voz del Padre que está en secreto. Indubitablemente, en ese estado nos hallábamos en lo que se podría denominar «arrobamiento» o «éxtasis».La Personalidad quedaba en estado pasivo, sentada allá, en la sala de la meditación; los Centros Emocional y Motor se integraban con el Centro Intelectual, formando un todo único receptivo, de manera que las ondas de todo aquello que vivenciábamos en el Vacío, circulando por el «Cordón de Plata» eran recibidas por los tres Centros: Intelectual, Emocional, Motor.Repito: cuando el Samadhí concluía, regresábamos al interior del cuerpo, conservando el recuerdo de todo aquello que habíamos visto y oído. Sin embargo he de decirles que lo primero que hay que dejar, para poder sumergirse uno por largo tiempo en el VACIO ILUMINADOR, es el MIEDO. El Yo del temor debe ser comprendido; ya sabemos que su desintegración se hace posible suplicando a la Divina Kundalini en forma vehemente; ella eliminará tal Yo.Un día cualquiera, no importa cual, hallándome en el Vacío Iluminador, más allá de la Personalidad, del Yo, de la Individualidad, sumergido en eso que podríamos decir el LOGOS, AQUELLO, sentí que era todo lo que es, ha sido y será; experimenté la UNIDAD DE LA VIDA, libre en su movimiento.Entonces era la flor, era el río que cristalino corre entre su lecho de rocas, cantando con su lenguaje delicioso; era el ave que se precipita en los fondos insondables; era el pez que navega deliciosamente entre las aguas; era la Luna, era los Mundos, era todo lo que es, ha sido y será... El sentimiento del Mí Mismo, del Yo, hubo de temer, sí; sentí que me aniquilaba, que dejaba de existir como individuo, que era todo menos un individuo, que el Mí Mismo tendía a morir para siempre.Obviamente, me llené de indecible terror y volví a la forma. Nuevos esfuerzos me permitieron, entonces, la irrupción del Vacío Iluminador otra vez, y volví a sentirme confundido con todo, siendo todo. Como persona, como Yo, como individuo, había dejado de existir. Este estado de Conciencia se hacía cada vez más y más profundo, en tal forma que cualquier posibilidad para la existencia se paraba (para la existencia individual), tendía definitivamente a desaparecer.No pude resistir más: volví a la forma. Un tercer intento, tampoco lo pude resistir: volví a la forma. Desde entonces sé que para experimentar el VACIO ILUMINADOR, que para sentir el TAO en sí mismo, se necesita eliminar el YO DEL TERROR; eso es indubitable...Entre los hermanos de la ORDEN SAGRADA DEL DRAGON AMARILLO, el que más se distinguió fue mi amigo CHANG. Hoy vive él en uno de esos PLANETAS DEL CRISTO, donde la Naturaleza no es perecedera y jamás cambia; pues hay dos Naturalezas: la perecedera, cambiante, mutable, y la imperecedera, que jamás cambia y es inmutable. En los PLANETAS DEL CRISTO existe la Naturaleza eterna, e imperecedera, e inmutable... Y vive en uno de esos MUNDOS DEL SEÑOR, el Cristo resplandece en él. Se liberó hace varias edades... Mi amigo CHANG vive allí, en aquel lejano planeta, con un grupo de hermanos que con él también se liberaron.Conocí, entonces, los SIETE SECRETOS de la «ORDEN DEL DRAGON AMARILLO». Quisiera enseñarlos, pero con gran dolor me doy cuenta que los hermanos de todas las latitudes, no están todavía preparados para poderlos recibir y esto es lamentable.También sé que, hoy por hoy, no es posible utilizar los 49 sonidos del «AI-ATA-FAN», porque ese instrumento musical ya no existe. Muchas involuciones de ese instrumento existen, pero son diferentes, no tienen las 7 octavas. Involuciones de ese instrumento son todos los instrumentos de cuerda: violín, guitarra, también el piano, etc.Mas sí es posible llegar a la experiencia del Vacío Iluminador. Existe un sistema, práctico y sencillo, que todos los hermanos pueden practicar... Voy a dictarles ahora mismo la técnica; pongan atención.Sentaos cómodamente, colocad la palma de la mano izquierda abierta y hacia arriba, y el dorso de la mano derecha, sobre la palma de la mano izquierda. Relajad el cuerpo, lo más posible, y luego inhalad profundamente, muy despacio.Al inhalar, imaginad que la Energía Creadora sube por los canales espermáticos hasta el cerebro y pronunciad el mantram HAM, así: «JAAAAAAAAAAMMMMMMM» (la «H» suena siempre como «J»). Exhalad, corto y rápido, al tiempo que pronunciáis el mantram SAH: «SAAJJ»...Indubitablemente, se inhala por la nariz y se exhala por la boca. Al inhalar, habrá de mantralizarse la sílaba sagrada HAM (mentalmente, pues se está inhalando por la nariz); mas al exhalar, se podrá articular la sílaba SAH en forma sonora.La inhalación se hace lenta; la exhalación, corta y rápida. ¿Motivos? Obviamente la Energía Creadora fluye, en todo sujeto, desde adentro hacia afuera, es decir, de manera CENTRIFUGA; mas nosotros debemos invertir ese orden con fines de superación espiritual. Debe, nuestra Energía, fluir en forma CENTRIPETA (quiero decir, de afuera hacia adentro).Indubitablemente, si inhalamos despacio y lento, fluirá la Energía Creadora en forma centrípeta, de afuera hacia adentro. Si exhalamos corto y rápido, entonces se hará cada vez más centrípeta esa Energía.Durante la práctica, no se debe pensar absolutamente en nada; los ojos deben estar cerrados profundamente; sólo vibrará en nuestra mente, el HAM-SAH y nada más.A medida que se practique, la inhalación se va haciendo más honda y la exhalación muy corta y rápida.Los grandes Maestros de la meditación, llegan a volver la respiración, pura inhalación; entonces aquella queda en suspenso. ¡Imposible esto, para los científicos, pero real para los místicos! Y en tal estado, el Maestro participa del NIRVI-KALPA-SAMADHI, o del MAHA-SAMADHI; viene la irrupción del Vacío Iluminador, se precipita en ese Gran Vacío, donde nadie vive y donde solamente se escucha la palabra del Padre que está en secreto.Con esta práctica se consigue la irrupción del VACIO ILUMINADOR, a condición de NO PENSAR absolutamente en nada: no admitir en la mente ningún pensamiento, ningún deseo, ningún recuerdo. La mente debe quedar completamente quieta, por dentro, por fuera y en el centro; cualquier pensamiento, por insignificante que sea, es óbice para el Samadhí, para el Extasis.Asimismo esta Ciencia de la Meditación, combinada con la respiración, produce efectos extraordinarios. Normalmente, las gentes padecen de eso que se llama POLUCIONES NOCTURNAS; hombres y mujeres sufren de tal padecimiento; tienen sueños eróticos. Sí, los Yoes copulan unos con otros, la vibración pasa por el «Cordón Plateado» hasta el cuerpo físico y deviene el orgasmo, con pérdida de Energía Creadora. Mas esto sucede porque la Energía Sexual fluye en forma centrífuga, desde adentro hacia afuera. Cuando la Energía Sexual fluya desde afuera hacia adentro, de manera centrípeta, las poluciones sexuales terminarán. Ese es un beneficio, pues, para la salud...Ahora bien, el Samadhí se produce (durante esta práctica de la meditación) debido a que las Energías Creadoras, fluyendo desde afuera hacia adentro, impregnan a la Conciencia y terminan por hacerla abandonar al Ego y al cuerpo. La Conciencia, desembotellada de entre el Ego, en ausencia del Ego y fuera del cuerpo físico, indubitablemente penetra en el Vacío Iluminador, recibe el Tao.Si uno elimina el Ego del miedo, del temor, podrá permanecer en el Vacío Iluminador sin preocupación alguna; sentirá que su aspecto individual se va disolviendo, se sentirá vivir en la piedra y en la flor, en la estrella lejana y en el ave cantora de cualquier mundo o planeta, mas no temerá, y si no teme, al fin gravitará hacia su origen, convertida (la Conciencia, la Esencia) en una criatura terriblemente divina, más allá del bien y del mal. Podrá posarse en el SAGRADO SOL ABSOLUTO, y allí, en ese Sol, como Estrella Microcósmica, conocerá todos los Misterios del Universo. Porque es bueno saber que el Universo en sí mismo, todo nuestro Sistema Solar, existe en la Inteligencia del Sagrado Sol Absoluto, como un instante eterno.Todos los fenómenos de la Naturaleza se procesan, dentro de un instante eterno, en la Inteligencia del Sagrado Sol Absoluto; mas si teme, perderá el Extasis y volverá a la forma densa.Indubitablemente, no basta decir: «¡dejaré de temer!» Hay necesidad de eliminar el Yo del temor, y éste se disuelve, estrictamente, con el poder de la Divina Madre Kundalini-Shakty. Primero hay que analizarlo, comprenderlo, y posteriormente invocar a Devi-Kundalini, a nuestra Divina Madre Cósmica particular, para que ella desintegre el Yo del temor. Sólo así puede uno sumergirse en el Vacío Iluminador en forma absoluta. Quien lo haga, gravitará hacia el Sagrado Sol Absoluto y conocerá las maravillas del Universo.Nuestros hermanos deben, pues, practicar la técnica de la meditación, tal como la hemos dado. ¡No olviden que el cuerpo hay que relajarlo; eso es indispensable!Si así proceden, pueden estar seguros que una Dialéctica diferente vendrá a alimentarles, a auxiliarles en sus necesidades. Deben saber que hay dos tipos de Dialéctica: la DIALECTICA RACIONAL, del intelecto, y la DIALECTICA DE LA CONCIENCIA. Durante el «Satori» trabaja la Dialéctica de la Conciencia; entonces todo lo entendemos por intuitos, o a través de palabras, o de figuras simbólicas: es el lenguaje de las Parábolas del Evangelio Crístico, el lenguaje vivo de la Conciencia Superlativa del Ser.En el Zen, por ejemplo, la Dialéctica de la Conciencia se adelanta siempre a la Dialéctica del Raciocinio. A un monje Zen se le preguntó: «¿Por qué Boodhidarma vino del Oeste?» Respuesta: «El ciprés está en el centro del jardín»...Cualquiera diría: «Esto no guarda concordancia alguna»; mas sí que la guarda. Es una respuesta que se adelanta a la Dialéctica de la Razón, sale de la Esencia. El ciprés, el «Arbol de la Vida», está en todas partes: no importa el Oriente ni el Occidente. Ese es el sentido de la respuesta...En el Vacío Iluminador todo se sabe «porque sí», por experiencia directa de la Verdad. Obviamente que el Vacío Iluminador está más allá del cuerpo, de los afectos y de la mente.El estudiante tendrá que familiarizarse con la Dialéctica de la Conciencia. Desgraciadamente, el poder formulativo de conceptos lógicos, por muy brillante que sea, y hasta útil en todos los aspectos de la vida práctica, resulta óbice para la Dialéctica de la Conciencia.No quiero con esto descartar el poder formulativo de conceptos lógicos, pues todos los necesitamos en el terreno de los hechos prácticos de la existencia, pero cada facultad, incuestionablemente, tiene su órbita particular y es útil dentro de su órbita; fuera de su órbita, resulta inútil y perjudicial. Dejemos el poder formulativo de conceptos dentro de su órbita.Y dentro del SAMADHI o PARA-SAMADHI, o en la meditación, debemos siempre aprehender, capturar, vivenciar la Dialéctica de la Conciencia. Eso es cuestión de experiencia, que el discípulo irá haciendo a medida que practique con la Técnica de la Meditación.En el esoterismo Buddhista Zen no veremos la Dialéctica Formal, la Dialéctica Razonativa, pues el Zen va al fondo, al Buddha Intimo de cada cual. Por ejemplo, un estudiante anheloso de saber algo, anheloso de llegar al «SATORI», de llegar a experimentar alguna vez el «Vacío Iluminador», le habla al Maestro dentro del Templo: «Maestro, ¿qué es el Vacío Iluminador?». La respuesta que el Maestro le dio fue nada menos que una patada terrible en el estómago. El pobre hombre cayó al suelo, «privado», pero experimentó el «Vacío Iluminador». Cuando se levantó, en vez de estar perdiendo el tiempo reaccionando, abrazó al Maestro y le dijo lleno de alegría: «¡Al fin he experimentado el Vacío Iluminador!»...Afortunadamente el Maestro no le completó la tarea con una bofetada, porque cuando un discípulo ha experimentado el «SATORI» y se presenta todo lleno de alegría ante el Maestro (todavía en el estado aquél de éxtasis), el Maestro lo saca de ese estado con una bofetada, porque si no, dicen, le viene la «ENFERMEDAD DEL SATORI», es decir, se queda como «mal» para el resto de su vida, y para que no se quede así con una bofetada lo regresan.Observen ustedes que el Buddhismo Zen va directamente a la Esencia, a la Conciencia, al Buddha Intimo de cada cual, y eso en el fondo resulta trascendental...¿De qué otra forma podría explicarles esta cuestión de la Dialéctica de la Conciencia? Bueno... observen ustedes a un polluelo cuando está dentro del cascarón. Cuando ya está listo para salir, por lo común la gallina le ayuda. Ella le asiste con su pico; ella le da unos picotazos al cascarón y esto ayuda al polluelo. Así, también, cuando uno está maduro para el «SATORI», es ayudado por la Divina Madre Kundalini; o por un Maestro (aunque sea con una patada, claro está). Esto último parecería muy duro, pero constituye la realidad del Zen, esa es la ayuda que se le da al «polluelo» que está listo para salir del «cascarón».En todo caso, ese lenguaje único del Zen y del Chang va directo allá, a la Conciencia, y eso es lo trascendental; esa es su Dialéctica, la Dialéctica de la Conciencia que, como podrán ver, nada tiene que ver con la Dialéctica del Raciocinio.La mente y la razón, con su Dialéctica subjetiva, jamás podrán saber nada sobre la Verdad. Si nosotros queremos capturarla, conocerla, en otras palabras, integrarnos con esa Verdad, ciertamente debemos buscarla en el «Vacío Iluminador».Recuerden que cuando a Jesús, el Gran Kabir, le dijeron: «¿Cuál es la Verdad?», el Maestro guardó profundo silencio; y cuando a Gautama Sakyamuni le hicieron la misma pregunta, dio la espalda y se retiró.NO PUEDE SER DESCRITA LA VERDAD, no puede ser explicada; cada cual tiene que experimentarla por sí mismo, a través de la Técnica de la Meditación. En el Vacío Iluminador experimentamos la Verdad; ese es un Elemento que nos transforma radicalmente.Hay que PERSEVERAR, hay que ser TENAZ. Puede que en principio no logremos nada, pero a medida que vaya pasando el tiempo sentiremos que nos vamos haciendo cada vez más profundos, y al fin un día cualquiera irrumpirá en nuestra mente la experiencia del Vacío Iluminador.Incuestionablemente, el VACIO ILUMINADOR, en sí mismo, es el SANTO OKIDANOCK, el ACTIVO OKIDANOCK: Omnipresente, Omnipenetrante, Omnisciente, que emana, en sí mismo, del Sagrado Sol Absoluto.¡Dichoso quien logre precipitarse entre el Vacío Iluminador, donde no vive criatura alguna, porque es allí, precisamente, donde experimentará lo REAL, la VERDAD!Perseverancia, se hace indispensable. Diariamente hay que trabajar a fondo, hasta conseguir el triunfo total.Resulta prodigiosa la experiencia de la Verdad a través de la meditación. Si uno ha experimentado la VERDAD, se siente con FUERZA para PERSEVERAR en el trabajo sobre sí mismo.Brillantes autores han hablado sobre el trabajo sobre el Sí Mismo, sobre el Yo, sobre el Mí Mismo. Es obvio que han hecho bien en haber hablado así, mas han olvidado algo: LA EXPERIENCIA DE LA VERDAD. En tanto uno no haya experimentado lo REAL, no se siente reconfortado, no se siente con fuerzas suficientes como para trabajar sobre el Sí Mismo, sobre el Yo Mismo. Cuando uno de verdad ha pasado por tal experiencia mística, es diferente: NADA LO PUEDE DETENER EN SU ANHELO POR LA LIBERACION; trabajará incansablemente sobre sí mismo, para conseguir de verdad un cambio radical, total y definitivo.Ahora comprenderán ustedes, mis queridos amigos, por qué es tan indispensable la Sala de Meditación. Francamente, yo me siento bastante triste al ver que, a pesar de haber escrito tanto sobre meditación en distintos «Mensajes de Navidad» de años anteriores, todavía en los países suramericanos y centroamericanos no existen Salas de Meditación, cuando ya deberían existir.¿Qué es lo que ha pasado? ¡Existe indolencia! ¿Por qué existe? ¡Por falta de comprensión! Se hace indispensable entender...El pobre «animal intelectual», equivocadamente llamado «hombre», necesita aliento, necesita algo que lo anime en la lucha: estímulos para el trabajo sobre sí mismo.Sé que el pobre «animal intelectual» es débil por naturaleza... Y se encuentra colocado en una situación completamente desventajosa: el Ego es demasiado fuerte y la Personalidad terriblemente débil. Dejado así, solo, apenas sí puede caminar. Necesita de algo que lo anime al trabajo, necesita de un apoyo íntimo. Esto solamente es posible mediante la meditación.No quiero decir que todos, de un solo golpe de hoz, vayan a experimentar el Vacío Iluminador. Obviamente, hay que llegar a esa experiencia a través de distintos grados. El devoto irá sintiendo, cada vez más, el impulso Intimo del Ser; tendrá diversas vivencias, más o menos lúcidas, y por último un día llegará en que tendrá la mejor de las vivencias: la experiencia directa de la Gran Realidad; entonces recibirá el TAO...

DETALLES SOBRE LA MEDITACION

“La palabra china «Mo», significa silencioso o sereno; «Chao», significa reflexionar u observar. «Mo-Chao», por tanto, puede traducirse como «reflexión serena» u «observación serena»”.“Lo dificultoso y laborioso es lograr silencio mental absoluto en todos los niveles del subconsciente”.“Alcanzar quietud y silencio en el mero nivel superficial, intelectual, o en unos cuantos departamentos subconscientes, no es suficiente, porque la esencia continúa enfrascada entre el dualismo sumergido, infraconsciente e inconsciente”.“Mente en blanco es algo demasiado superficial, hueco e intelectual. Necesitamos «reflexión serena» si es que de verdad queremos lograr la quietud y el silencio absoluto de la mente”.“«Serena», es aquí serenidad del no pensamiento, y «reflexión» significa conciencia intensa y clara”.“Reflexión serena», es la clara conciencia en la tranquilidad del no pensamiento”.“Cuando reina la serenidad perfecta, se logra la verdadera iluminación profunda”.
LOS PASOS EN LA MEDITACIÓN

En la sabiduría oriental se practica en el siguiente orden:Primero: ASANA (postura del cuerpo).Segundo: PRATYHARA (no pensar en nada).Tercero: DHARANA (concentración de una sola cosa).Cuarto: DHYANA (meditación profunda).Quinto: SAMADHI (éxtasis).Es necesario colocar el cuerpo en la posición más cómoda (ASANA); es indispensable poner la mente en silencio antes de la concentración (PRATYHARA); es urgente saber fijar la mente en una sola cosa (DHARANA); y así llegamos a reflexionar profundamente sobre el contenido de la cosa misma (DHYANA); por este camino llegamos al Extasis (SAMADHI).

¿CUÁNDO SE DEBE PRACTICAR?
Diariamente hay que practicar. ¿A qué hora? En el instante en que nos sintamos con el ánimo de hacerlo; muy especialmente cuando nos sintamos con sueño.Muchos esoteristas piensan que la meditación en modo alguno se debe combinar con el sueño del cuerpo, mas quienes así piensan, se equivocan: la meditación sin el sueño arruina al cerebro.Se debe siempre utilizar el sueño, en combinación con la técnica de la meditación, pero un sueño controlado, un sueño voluntario; no un sueño sin control, no un sueño absurdo, sino meditación y sueño combinados inteligentemente.Debemos montar sobre el sueño, y no que el sueño monte sobre nosotros. Si aprendemos a «montar» sobre el sueño, habremos triunfado; si el sueño «monta» sobre nosotros, habremos fracasado.Durante la meditación mantened los párpados cerrados; que vuestro vehículo físico se adormezca deliciosamente.Repito: la meditación sin sueño destruye el cerebro y daña la mente. La meditación profunda, debidamente combinada con el sueño, conduce al «Extasis», al «Samadhí».Combinad el sueño con la meditación en proporciones armoniosas, nunca olvidéis la «Ley de la Balanza». Necesitáis realmente de un cincuenta por ciento de sueño y de un cincuenta por ciento de meditación. Practicad la meditación cuando os sintáis predispuestos al sueño normal.El panadero que quiere preparar pan deberá saber combinar las diversas cantidades de agua y harina; si pone más agua que harina, no le resultará buen pan al panadero; si pone mucha harina y poca agua, tampoco resultará el pan al panadero.En forma similar, así es la ciencia de la meditación: si ponemos más sueño que meditación, caeremos en la inconsciencia; si ponemos más meditación que sueño, arruinamos la mente y el cerebro. Empero, si sabemos combinar armoniosamente sueño y meditación, lograremos eso que se llama «Samadhí», «Extasis».Quienes pretenden meditar eliminando radicalmente el sueño, se parecen a aquél que intenta poner el automóvil en marcha haciendo presión sobre los frenos.Otro ejemplo os permitirá aclarar mejor todo esto. Imaginad, por un momento, a un jinete sobre su cabalgadura. Si el jinete quiere poner en marcha al caballo, deberá aflojar las riendas; mas si en vez de hacer ésto tira de las riendas al tiempo que hiere a la bestia con las espuelas, entonces habrá algo absurdo: el pobre animal entrará en desasosiego, se levantará sobre sus patas, relinchará y hasta arrojará con violencia al jinete.Algo similar sucederá al devoto que intenta meditar eliminando el sueño...Si los discípulos siguen estas indicaciones, podrán un día recibir el TAO, podrán experimentar la Verdad.
¿CUÁNTO TIEMPO SE DEBE MEDITAR?
El camino de la meditación profunda, implica mucha PACIENCIA; los impacientes jamás lograrán triunfar. No es posible vivenciar la experiencia del VACIO ILUMINADOR, en tanto exista en nosotros la IMPACIENCIA. El Yo de la impaciencia tiene que ser eliminado, después de haber sido comprendido. ¡Que se entienda esto con claridad! Si así se actúa, se recibirá el TAO; eso es obvio.Jamás podría venir a nosotros la experiencia de lo REAL, en tanto la Conciencia continúe embutida dentro del Ego. El Ego, en sí mismo, es «tiempo»; toda esa multiplicidad de «Elementos Fantasmales» que constituyen el Mí Mismo, son un compendio del tiempo. La experiencia del Vacío Iluminador es la antítesis: resulta atemporal, está más allá del tiempo y de la mente.El tiempo es toda la multiplicidad del Yo; el Yo es el tiempo. Así, pues, el tiempo es subjetivo, incoherente, torpe, pesado; no tiene realidad objetiva.Cuando uno se sienta en una sala de meditación, o sencillamente en su casa, a meditar, cuando quiere practicar con esta técnica, debe olvidar el concepto «tiempo» y vivir dentro de un instante eterno. Quienes se dedican a meditar y están pendientes del reloj, obviamente no logran la experiencia del Vacío Iluminador.Si se me preguntara cuántos minutos diarios debemos utilizar para la meditación: o si media hora, o una hora, o dos... ¡No daría respuesta!; porque si alguien entra en meditación y está pendiente del tiempo, no puede experimentar el VACIO ILUMINADOR, porque éste NO ES DEL TIEMPO. Esto sería algo similar a un ave que intentara volar, pero estuviera amarrada por una pata a una piedra, o a un palo: no podría volar, habría una traba. Para experimentar el Vacío Iluminador, tenemos que libertarnos de toda traba.La meditación, pues, debe ser honda, profunda, prolongada... Los estudiantes gnósticos deben practicar intensamente durante toda su vida y, si así proceden, vivirán una vida profunda y se Auto-Realizarían. De no hacerlo, llevarán una vida superficial, hueca, una vida de crónica, algo así, dijéramos, como un charco de poca profundidad.Bien sabemos que un charco a la orilla de un camino, y bajo los rayos del sol, se seca y lo que queda es la podredumbre. Muy distintos son los lagos profundos, llenos de peces y de vida. Debemos, pues, aprender a vivir profundamente y esto se logra con la meditación.
¿CUÁL ES LA POSICIÓN ADECUADA?
Ante todo, lo más importante es saber meditar. Hay que aprender la técnica correcta. En el mundo oriental se hace mucho énfasis en las posiciones de «padmasana», con las piernas cruzadas, pero nosotros no somos orientales y podemos meditar de acuerdo a nuestras costumbres; además, no todos los orientales meditan con las piernas cruzadas.En todo caso, cada cual debe adoptar la posición que mejor le convenga; el que quiera meditar con las piernas cruzadas, pues que lo haga, no se lo vamos a prohibir, aunque, como hemos dicho, no es la única asana práctica para la meditación.Para una meditación correcta podemos sentarnos en un cómodo sillón con los brazos y las piernas bien relajados, el cuerpo en general bien relajado, que ningún músculo quede en tensión.Habrá también quien quiera tomar la posición flamígera de la estrella de cinco puntas: los dos brazos abiertos hacia los lados y las piernas abiertas también hacia los lados, acostados en decúbito dorsal, sobre el suelo o sobre su lecho con la cabeza hacia el norte.Otra posición que se puede adquirir es la de hombre muerto, que además es profundamente significativa («la muerte es la corona de todos»; tú lo sabes). Debes entonces parecer un cadáver: los pies tocando con los talones y las puntas de los mismos separadas en forma de abanico. A lo largo del cuerpo se extiende los brazos del «cadáver».Delicioso es también acostarse a meditar en los floridos campos, o entre ese rumor encantador de los parajes solariegos donde las aves cantan. Puede el asceta gnóstico acostarse sobre las rocas de las montañas o en los acantilados del borrascoso Ponto (las rocas amigas brindan consuelo a los devotos gnósticos).En fin, cada cual puede tomar la figura o la posición que quiera o a la que mejor se acomode. Si es que de verdad queremos sacar nuestra Conciencia o Esencia de entre la mente o de entre los sentimientos o de entre el Yo psicológico, pues poco importa la posición que tomemos o queramos darle forma especial, no; lo único interesante es saber meditar, no importa lo demás. Cualquiera puede tomar una posición oriental si así lo quiere, que otro quiere tomar una posición occidental, pues lo puede hacer, y si otro quiere tomar cualquier otra posición que le pareció mejor, pues lo puede hacer. Lo importante es que esté cómodo y que pueda hacerse una buena meditación.Cada uno es cada uno y lo único que se tiene que hacer es buscar la posición más cómoda sin ceñirse a ninguna regla o patrón de asana o de sistema; es muy conveniente sí, relajar el cuerpo, esto es indispensable en la meditación; la posición debe permitir al cuerpo que esté cómodo, eso es obvio.

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