Thursday, January 05, 2006

Didactica Para La Muerte Del Yo

La enseñanza Lección Nº 27.- DIDÁCTICA PARA LA MUERTE DEL YO



EL TENEBROSO EGO“Obstinado, el Ego, roba la luz a Pistis Sophía”.“Mientras existan los múltiples elementos indeseables que personifican a nuestros defectos psicológicos dentro de nosotros mismos, es ostensible que habrá dolor”.

“No es posible que haya Felicidad en cada uno de nos, en tanto los elementos de la infelicidad existan en nuestro interior”.“La Esencia, embotellada en todos los elementos subjetivos de la desdicha, se procesa en virtud de su propio embotellamiento”.“Los elementos subjetivos de las percepciones son, precisamente, toda esa variedad de psíquicos elementos inhumanos que en nuestro interior cargamos”.“Destruidos los elementos subjetivos de las percepciones, viva personificación de nuestros errores, deviene maravillosa la percepción integral, unitotal, plena, iluminada, de lo Real”.
Creerse «uno», ciertamente es una broma de muy mal gusto; desafortunadamente, esta vana ilusión existe dentro de cada uno de nosotros.La fantasía es una fuerza real que actúa universalmente sobre la humanidad y que mantiene al humanoide intelectual en estado de sueño, haciéndole creer que ya es un hombre, que posee verdadera individualidad, voluntad, conciencia despierta, mente particular, etc., etc.Cuando pensamos que somos uno, no podemos movernos de donde estamos en sí mismos, permanecemos estancados y por último degeneramos, involucionamos...Cada uno de nos se encuentra en determinada etapa psicológica, y no podremos salir de la misma a menos que descubramos directamente a todos esos Agregados Psíquicos o Yoes que viven en nuestro interior.
Cada Agregado Psíquico es como una persona dentro de nosotros. No hay duda de que estos Agregados poseen los tres cerebros: el Intelectual, el Emocional y el Motor-Instintivo-Sexual; es decir, cada Yo o Agregado Psíquico es una persona completa. Cada Yo, cada Agregado, tiene sus criterios propios, individuales; tiene sus ideas, sus conceptos y sus deseos, realiza determinados actos, etc.; goza cada Agregado, de cierta autonomía.Vistas las cosas desde este ángulo, estudiadas a fondo, llegaremos a la conclusión lógica e inevitable, de que dentro de nuestra personalidad habitan muchas personas. Lo más grave es que todas esas riñen entre sí, se pelean por la supremacía; cada cual quiere ser el amo, el señor. ¿A qué se parecería nuestra CASA INTERIOR? Yo diría que a una horripilante mansión, donde hubieran muchos criados y cada cual se sintiera el «señor». Es claro que, mirada tal casa a la luz de estos razonamientos, resulta espantosa e insólita.Lo curioso del caso son, precisamente, los conceptos que se forjan cada uno de los «señores de la casa». El uno dice: «¡Voy a comer, tengo hambre!». Después entra un segundo en conflicto y dice: «¡Al diablo con la comida, yo voy a leer el periódico!». Surge más allá, un tercero en conflicto y, en forma irrevocable, dice: «¡Qué comida ni qué lectura, voy a la casa de mi amigo, fulano de tal!». Dichas estas palabras, incongruentes todas, la humana personalidad (movida por este resorte íntimo), abandona pues la morada, para irse por ahí, por esas calles de Dios...Si nos pudiéramos ver de cuerpo entero, tal como somos, ante un espejo, puedo asegurarles que quedaríamos perfectamente locos. Estamos todos, llenos de horripilantes contradicciones, y esto es nefasto porque no tenemos, verdaderamente, existencia real.
En realidad de verdad, que cada uno de esos múltiples Agregados Psíquicos que surgen en nosotros, tienen determinados compromisos. Podríamos decir, sin exageración alguna, que el ladrón (por ejemplo) lleva dentro de sí mismo una cueva de ladrones, cada uno de ellos con distintos compromisos, en distintos días, horas y lugares; que el fornicario irredento carga en su interior (para colmo de los colmos) una casa de citas; que el homicida, obviamente, lleva en su psiquis un «club de asesinos» (claro, cada uno de estos, en el fondo, tiene sus compromisos); que el mercader, en su interior, lleva una plaza de mercado, y así sucesivamente.
En realidad de verdad, estamos metidos dentro de la mecánica de la LEY DE RECURRENCIA, y esto es muy lamentable...Un hombre es lo que es su vida; si un hombre no trabaja su propia vida, ese hombre está perdiendo el tiempo miserablemente. ¿De qué modo podríamos nosotros libertarnos de la Ley de Recurrencia? Pues trabajando nuestra propia vida.Incuestionablemente, nuestra propia vida está compuesta de comedias, dramas y tragedias. La comedia es para los cómicos, los dramas para las personas normales, comunes y corrientes, y las tragedias para los perversos. En los Misterios de antaño, no se aceptaba a ningún trágico. Se sabía que éste era castigado por los Dioses, y obviamente el Guardián le rechazaba con la punta de la espada...¿Que necesitamos disolver los «Yoes»? ¡Eso es lógico! Estos son los «actores» de las comedias, dramas y tragedias. ¿Podría, acaso, haber una comedia sin cómicos? ¿Podría existir un drama sin actores? ¿Creen ustedes que podría desarrollarse, en cualquier escenario del mundo, alguna tragedia sin trágicos sin actores? Obviamente que no, ¿verdad? Entonces, si queremos cambiar nuestra propia vida, ¿qué debemos hacer? No nos queda más remedio que disolver a los «actores» de comedias, dramas y tragedias.¿Y quiénes son esos «actores», dónde viven y por qué? Yo les digo a ustedes, en verdad, que esos «actores» son del tiempo, pues en realidad, cada uno de esos «actores» viene de antiguas edades. Si decimos que «el Yo es un libro de muchos tomos», estamos asegurando una gran verdad; si afirmamos que «el Ego viene de muchos ayeres», es cierto. Entonces, el Ego es tiempo, los YOES personifican al tiempo: son nuestros propios defectos, nuestros propios errores, contenidos en el RELOJ DEL TIEMPO; son el polvo de los siglos, contenido en el fondo mismo de nuestra psiquis.Cuando uno conoce la didáctica precisa, para la disolución de esos «elementos indeseables» que llevamos dentro, consigue insólitos progresos. Se hace indispensable, urgente e inaplazable, conocer con exactitud la didáctica. Sólo así adviene la desintegración de esos «elementos indeseables» que llevamos dentro...

EL DESCUBRIMIENTO U OBSERVACIÓN DEL MI MISMO“La mejor didáctica para la disolución del Yo, se halla en la vida práctica intensamente vivida”.“La convivencia es un espejo maravilloso donde el Yo se puede contemplar de cuerpo entero”.

“En la relación con nuestros semejantes, los defectos escondidos en el fondo subconsciente, afloran espontáneamente, saltan fuera, porque el subconsciente nos traiciona y si estamos en estado de alerta percepción, entonces los vemos tal cual son en sí mismos”.“La mejor alegría para el estudiante es celebrar el descubrimiento de alguno de sus defectos”.“Defecto descubierto, defecto muerto. Cuando descubrimos algún defecto, debemos verlo en escena como quien está viendo cine, pero sin juzgar ni condenar”.
Observación, Juicio y Ejecución, son los tres factores básicos de la disolución. Primero: se observa. Segundo: se enjuicia. Tercero: se ejecuta.A los espías en la guerra, primero se les observa; segundo se les enjuicia; tercero se les fusila.En la interrelación existe auto-descubrimiento y auto-revelación. Quien renuncia a la convivencia con sus semejantes, renuncia también al auto-descubrimiento.Cualquier incidente de la vida, por insignificante que parezca, indubitablemente tiene por causa un actor íntimo en nosotros, un Agregado Psíquico, un Yo...El auto-descubrimiento es posible cuando nos encontramos en estado de alerta percepción, alerta novedad.«Yo» descubierto «in fraganti», debe ser observado cuidadosamente en nuestro cerebro, corazón y sexo. Un Yo cualquiera de lujuria podría manifestarse en el corazón como amor, en el cerebro como un ideal, mas al poner atención al sexo, sentiríamos cierta excitación morbosa inconfundible...Necesitamos observar al Yo que en un momento dado hayamos atrapado; urge verlo en cada uno de estos tres centros de nuestro organismo.En relación con otras gentes, si estamos alertas y vigilantes como el vigía en época de guerra, nos auto-descubrimos.Recuerde usted: ¿A qué hora le hirieron su vanidad, su orgullo? ¿Qué fue lo que más le contrarió en el día? ¿Por qué tuvo esta contrariedad? ¿Cuál fue su causa secreta? Estudie esto, observe, su cabeza, corazón y sexo...La vida práctica es una escuela maravillosa; en la interrelación podemos descubrir esos Yoes que en nuestro interior cargamos.Cualquier contrariedad, cualquier incidente puede conducirnos mediante la auto-observación íntima, al descubrimiento de un Yo, ya sea éste de amor propio, envidia, celos, ira, codicia, sospecha, calumnia, lujuria, etc., etc., etc.Necesitamos conocernos a sí mismos antes de poder conocer a los demás. Es urgente aprender a ver el punto de vista ajeno. Si nos ponemos en el lugar de los demás, descubriremos que los defectos psicológicos que a otros endilgamos, los tenemos muy sobrados en nuestro interior.Amar al prójimo es indispensable, mas uno no podría amar a otros si antes no aprende a ponerse en la posición de otra persona en el trabajo esotérico.La crueldad continuará existiendo sobre la faz de la Tierra, en tanto no hayamos aprendido a ponernos en el lugar de otros.Mas si uno no tiene el valor de verse a sí mismo, ¿cómo podría colocarse en el lugar de otros?¿Por qué habríamos de ver exclusivamente la parte mala de otras personas?La antipatía mecánica hacia otra persona que por vez primera conocemos, indica que no sabemos ponernos en el lugar del prójimo, que no amamos al prójimo, que tenemos la Conciencia demasiado dormida.¿Nos cae antipática determinada persona? ¿Por qué motivo? ¿Tal vez bebe? Observémonos... ¿Estamos seguros de nuestra virtud? ¿Estamos seguros de no cargar en nuestro interior el Yo de la embriaguez?Mejor sería que al ver a un borracho haciendo payasadas dijéramos: «Este soy yo, qué payasadas estoy haciendo»...Es usted una mujer honesta y virtuosa, y por ello le cae mal cierta dama; siente antipatía por ella. ¿Por qué? ¿Se siente muy segura de sí misma? ¿Cree usted que dentro de su interior no tiene el Yo de la lujuria? ¿Piensa que aquella dama desacreditada por sus escándalos y lascivias es perversa? ¿Está usted segura de que en su interior no existe la lascivia y perversidad que ve en esa mujer?Mejor sería que se auto-observarse íntimamente y que en profunda meditación ocupase el lugar de aquella mujer a quien aborrece.La auto-observación íntima de sí mismo es un medio práctico para lograr una transformación radical. Lamentablemente, el sentido de la auto-observación íntima se encuentra atrofiado en todo ser humano; trabajando seriamente, auto-observándose de momento en momento, tal sentido se desarrollará en forma progresiva.A medida que el sentido de auto-observación prosiga su desarrollo mediante el uso continuo, nos iremos haciendo cada vez más capaces de percibir en forma directa aquellos Yoes sobre los cuales jamás tuvimos dato alguno relacionado con su existencia.Ante el sentido de la auto-observación íntima cada uno de esos Yoes que en nuestro interior habitan, asumen realmente esta o aquella figura secretamente, afín con el defecto personificado por la misma. Indubitablemente la imagen de cada uno de estos Yoes tiene cierto sabor psicológico inconfundible mediante el cual aprehendemos, capturamos, atrapamos instintivamente su naturaleza íntima, y el defecto que le caracteriza.En principio, el esoterista no sabe por donde empezar, siente la necesidad de trabajar sobre sí mismo pero se halla completamente desorientado.Aprovechando los momentos críticos, las situaciones desagradables, los instantes más adversos, si estamos alertas descubriremos nuestros defectos sobresalientes, los Yoes que debemos desintegrar urgentemente.A veces puede empezar por la ira o por el amor propio, o por el desdichado segundo de lujuria, etc., etc.Es necesario tomar nota sobre todo de nuestros estados psicológicos diarios, si es que de verdad queremos un cambio definitivo.Antes de acostarnos conviene que examinemos los hechos ocurridos en el día, las situaciones embarazosas, la carcajada estruendosa de Aristófanes y la sonrisa sutil de Sócrates.Puede que hayamos herido a alguien con una carcajada, puede que hayamos enfermado a alguien con una sonrisa o con una mirada fuera de lugar.Recordemos que en Esoterismo puro, bueno es todo lo que está en su lugar, malo es todo lo que está fuera de lugar. El agua en su lugar es buena, pero si ésta inundase la casa, estaría fuera de lugar, causaría daños, sería mala y perjudicial.El fuego en la cocina y dentro de su lugar, además de ser útil es bueno; fuera de su lugar, quemando los muebles de la sala, sería malo y perjudicial.Cualquier virtud por santa que sea, en su lugar es buena, fuera de su lugar es mala y perjudicial. Con las virtudes podemos dañar a otros. Es indispensable colocar las virtudes en su lugar correspondiente.¿Qué dirías de un sacerdote que estuviera predicando la palabra del Señor dentro de un prostíbulo? ¿Qué diríais de un varón manso y tolerante que estuviese bendiciendo a una cuadrilla de asaltantes que intentasen violarle a la mujer y las hijas? ¿Qué diríais de esa clase de tolerancia llevada al exceso? ¿Qué pensaríais sobre la actitud caritativa de un hombre que en vez de llevar comida a su casa, repartiese el dinero entre mendicantes de vicio? ¿Qué opinaríais sobre el hombre servicial que en un instante dado prestase un puñal a un asesino?Recordad querido lector, que entre las cadencias del verso también se esconde el delito. Hay mucha virtud en los malvados y hay mucha maldad entre los virtuosos.Aunque parezca increíble, dentro del mismo perfume de la plegaria también se esconde el delito. El delito se disfraza de santo, usa las mejores virtudes, se presenta como mártir y hasta oficia en los templos sagrados.
A medida que el sentido de la auto-observación íntima se desarrolla en nosotros mediante el uso continuo, podremos ir viendo todos esos Yoes que sirven de fundamento básico a nuestro temperamento individual, ya sea este último, sanguíneo o nervioso, flemático o bilioso.Aunque usted no lo crea, querido lector, detrás del temperamento que poseemos se esconde, entre las más remotas profundidades de nuestra psiquis, las creaciones diabólicas más execrables.Ver tales creaciones, observar esas monstruosidades del infierno dentro de las cuales se halla embotellada nuestra mismísima Conciencia, se hace posible con el desarrollo siempre progresivo del sentido de auto-observación íntima.En tanto un hombre no haya disuelto estas creaciones del infierno, esas aberraciones de sí mismos, indubitablemente en lo más hondo, en lo más profundo, continuará siendo algo que no debiera existir, una deformidad, una abominación.Lo más grave de todo esto es que el abominable no se da cuenta de su propia abominación, se cree bello, justo, buena persona, y hasta se queja de la incomprensión de los demás, lamenta la ingratitud de sus semejantes, dice que no le entienden, llora afirmando que le deben, que le han pagado con moneda negra, etc., etc.El sentido de la auto-observación íntima nos permite verificar por sí mismos y en forma directa el trabajo secreto mediante el cual en tiempo dado estamos disolviendo tal o cual Yo (tal o cual defecto psicológico), posiblemente descubierto en condiciones difíciles y cuando menos lo sospechábamos.¿Habéis pensado alguna vez en la vida sobre lo que más os agrada o desagrada? ¿Habéis reflexionado sobre los resortes secretos de la acción? ¿Por que queréis tener una bella casa? ¿Por que deseáis tener un coche último modelo? ¿Por qué queréis estar siempre en la última moda? ¿Por qué codiciáis no ser codiciosos? ¿Qué es lo que más te ofendió en un momento dado? ¿Qué es lo que más te alagó ayer? ¿Por qué os sentisteis superior a fulano o a fulana de tal, en determinado instante? ¿A qué hora te sentisteis superior a alguien? ¿Por qué te engreistes al relatar los triunfos? ¿No pudisteis callar cuando murmuraban de otra persona conocida? ¿Recibisteis la copa de licor por cortesía? ¿Aceptaste fumar tal vez no teniendo el vicio, posiblemente por el concepto de educación o de hombría? ¿Estáis seguro de haber sido sincero en aquella conversación? ¿Y cuando te justificas a ti mismo, y cuando te alabas, y cuando cuentas tus triunfos y los relatas repitiendo lo que antes dijiste a los demás, comprendiste que eras vanidoso?...
El sentido de la auto-observación íntima además de permitirte ver claramente al Yo que estáis disolviendo, te permitirá también ver los resultados patéticos y definidos de tu trabajo interior.En principio estas creaciones del infierno, estas aberraciones psíquicas que desgraciadamente te caracterizan, son más feas y monstruosas que las bestias más horrendas que existen en el fondo de los mares o en las selvas más profundas de la Tierra; conforme avancéis en vuestro trabajo, podéis evidenciar mediante el sentido de auto-observación interior el hecho sobresaliente de que aquellas abominaciones van perdiendo volumen, se van empequeñeciendo.Resulta interesante saber que tales bestialidades, conforme decrecen en tamaño, conforme pierden volumen y se empequeñecen, ganan en belleza, asumen lentamente la figura infantil; por último se desintegran, se convierten en polvareda cósmica, entonces la Esencia enfrascada se libera, se emancipa, despierta...Así pues, los diversos «elementos indeseables» los descubrirán ustedes en el terreno de la vida práctica. Todo lo que se necesita es estar alerta y vigilante, como el vigía en época de guerra.Las peores circunstancias de la vida, las situaciones más críticas, los hechos más difíciles, resultan siempre maravillosos para el auto-descubrimiento íntimo.En esos momentos insospechados, críticos, afloran siempre y cuando menos lo pensamos, los Yoes más secretos; si estamos alertas, incuestionablemente los descubrimos.Las épocas más tranquilas de la vida son precisamente las menos favorables para el trabajo sobre sí mismo.
Existen momentos de la vida demasiado complicados en que uno tiene marcada tendencia a identificarse fácilmente con los sucesos y a olvidarse completamente de sí mismos; en esos instantes hace uno tonterías que a nada conducen; si se estuviese alerta, si en esos mismos momentos en vez de perder la cabeza, se acordase de sí mismo, descubriría con asombro ciertos Yoes de los cuales jamás tuvo ni la más mínima sospecha de su posible existencia.En alguna ocasión, nació en la Atlántida un Iniciado. Ese hombre se desenvolvió en un hogar delicioso, donde solamente reinaba la armonía, la paz, la sabiduría, la riqueza, la perfección, el amor. Llegó el momento en que aquél hombre, a través de las diversas técnicas y disciplinas de la mente, consiguió el auto-descubrimiento.Entonces, con horror, se dio cuenta de que llevaba en su interior «elementos indeseables»; comprendió que necesitaba de un «gimnasio» especial, de un «gimnasio psicológico», y es claro que en aquél ambiente de perfecciones, no existía tal «gimnasio». No le quedó más remedio que abandonar la casa, la casa de sus padres, y situarse por ahí, en los suburbios de cualquier ciudad Atlante; se creó, a sí mismo, el «gimnasio psicológico», un «gimnasio» que le permitió el auto-descubrimiento de sus propios defectos. Claro, desintegró los Agregados Psíquicos y se liberó.
El «gimnasio psicológico» pues, es indispensable; afortunadamente lo tenemos y éste es la misma vida...El sendero del hogar doméstico con sus infinitos detalles, muchas veces dolorosos, es el mejor salón del «gimnasio». El trabajo fecundo y creador mediante el cual nos ganamos el pan de cada día es otro salón de maravillas. En modo alguno trataríamos jamás de afirmar que los dramas, comedias y tragedias de la vida práctica resultan siempre hermosos y perfectos, tal afirmación sería descabellada.Sin embargo, por absurdas que sean las diversas situaciones de la existencia, resultan maravillosas como gimnasio psicológico.Muchos aspirantes a la vida superior anhelan con desesperación evadirse del lugar donde trabajan, no circular más por las calles de su pueblo, refugiarse en el bosque con el propósito de buscar la liberación final...Esas pobres gentes son semejantes a los muchachos majaderos que huyen de la escuela, que no asisten a clases, que buscan escapatorias...En verdad, mis estimables hermanos, que las peores adversidades nos ofrecen las mejores oportunidades. Constantemente llegan a mí, cartas de distintos hermanitos de la enseñanza. Unos se quejan de su familia, de su papá, de su mamá, de sus hermanitos; otros protestan contra la mujer, contra los hijos; aquéllas hablan con horror de su marido, etc., y piden, naturalmente, un bálsamo para consolar su adolorido corazón. Hasta ahora, entre tantas cartas, no he visto una siquiera de alguien que esté contento con tales situaciones adversas.Todos protestan, y eso es lo lamentable. No quieren el «gimnasio psicológico»; antes bien, quisieran huir del mismo, y a mí, como Instructor, no puede darme menos que dolor. Digo: ¡Pobres gentes, no saben aprovechar el «gimnasio psicológico», quieren un paraíso, no quieren entender la necesidad de las adversidades, no quieren sacar partido de las peores oportunidades! ¡La verdad es que no desean el auto-conocimiento!...
Cuando uno quiere auto-conocerse, obviamente necesita de «rudos contrastes». Es en esos «gimnasios del dolor» donde los defectos que uno lleva escondidos afloran inevitablemente. Defecto descubierto en tan graves situaciones, debe ser trabajado, profundamente y en todos los niveles de la mente. Cuando uno, en realidad de verdad, ha comprendido tal o cual error de tipo psicológico, está listo, ciertamente, para la desintegración.Cualquier situación adversa, nos ofrece riquísimas oportunidades. Desafortunadamente, las gentes quieren huir de las situaciones adversas; protestan, en vez de dar gracias, pues, por tales oportunidades, por tan brillantes ocasiones. Ese «gimnasio psicológico» de los duros momentos, es dificilísimo, imposible o cuasi-imposible, pero mientras más difícil sea el «gimnasio», tanto mejor para el auto-descubrimiento.Es en la vida práctica donde podemos auto-descubrirnos. Así que, no se me escapen, no traten de escaparse de la vida real. Deben ser más prácticos, si es que quieren, en verdad, desintegrar el Ego...

EL JUICIO O COMPRENSIONDE LOS DEFECTOS“En la vida lo único importante es el cambio radical, total y definitivo; lo demás francamente no tiene la menor importancia”.

“La meditación resulta fundamental cuando sinceramente queremos tal cambio”.“En modo alguno deseamos la meditación intrascendente, superficial y vana. Necesitamos volvernos serios y dejar a un lado tantas tonterías que abundan por ahí en el pseudo-esoterismo y pseudo-ocultismo barato”.“Hay que saber ser serios, hay que saber cambiar si es que en realidad de verdad no queremos fracasar en el trabajo esotérico”.“Quien no sabe meditar, el superficial, el intonso, jamás podrá disolver el Ego; será siempre un leño impotente entre el furioso mar de la vida”.“Defecto descubierto en el terreno de la vida práctica, debe ser comprendido profundamente a través de la técnica de la meditación”.“El material didáctico para la meditación se encuentra precisamente en los distintos eventos o circunstancias diarias de la vida práctica, esto es incontrovertible”.“Cualquier circunstancia desagradable debe ser reconstruida por medio de la imaginación consciente a través de la técnica de la meditación”.“La reconstrucción de cualquier escena nos permite verificar por sí mismos y en forma directa la intervención de varios Yoes participantes en la misma”.“La marcada tendencia a culpar a otros es óbice, obstáculo, para la comprensión de nuestros propios errores”.
En tratándose de comprender fundamentalmente cualquier defecto de tipo psicológico, debemos sincerarnos con nosotros mismos...Desafortunadamente Pilatos, el demonio de la mente, siempre se lava las manos, nunca tiene la culpa, jamás reconoce sus errores...Sin evasivas de ninguna especie, sin justificaciones, y sin disculpas, debemos reconocer nuestros propios errores...Es indispensable auto-explorarnos para auto-conocernos profundamente, y partir de la base cero radical.El fariseo interior es óbice para la comprensión. Presumir de virtuoso es absurdo...Alguna vez hice a mi Gurú la siguiente pregunta: ¿Existe alguna diferencia entre tu Mónada Divina y la mía? El Maestro respondió: «Ninguna, porque tú y yo y cada uno de nosotros, no es más que un mal caracol entre el seno del Padre»...Enjuiciar a otros y calificarlos de magos negros resulta incongruente porque toda humana criatura mientras no haya disuelto el Yo pluralizado es más o menos negra...
Auto-explorarse íntimamente es ciertamente algo muy serio; el Ego es realmente un libro de muchos tomos...En vez de rendirle culto al execrable demonio Algol conviene beber del vino de la meditación en la copa de la perfecta concentración... Atención plena, natural y espontánea en algo que os interesa, sin artificio alguno, es en verdad concentración perfecta...Cualquier error es polifacético y se procesa fatalmente en las cuarenta y nueve guaridas del subconsciente...Defecto psicológico descubierto, debe ser íntegramente comprendido en los distintos recovecos de la mente.No sería posible la comprensión de fondo sin la práctica de la meditación.Cualquier defecto íntimo resulta multifacético y con diversos enlaces y raíces que debemos estudiar juiciosamente.Auto-revelación es posible cuando existe comprensión íntegra del defecto que sinceramente queremos eliminar...Autodeterminaciones nuevas surgen de la Conciencia cuando la comprensión es unitotal...Análisis superlativo es útil si se combina con la meditación profunda, entonces brota la llamarada de la comprensión...
En cualquier escena de celos pasionarios entran en juego Yoes de lujuria, ira, amor propio, celos, etc., etc., que posteriormente deberán ser enjuiciados analíticamente, cada uno por separado a fin de comprenderlos íntegramente con el evidente propósito de desintegrarlos totalmente.La comprensión resulta muy elástica, por ello necesitamos ahondar cada vez más profundamente; lo que hoy comprendimos de un modo mañana lo comprenderemos mejor.El enjuiciamiento o comprensión de un defecto tiene el propósito de hacernos plenamente conscientes del mismo.Avanzando en este terreno de la comprensión, con el firme propósito de eliminar el Ego, el Mí Mismo, habrán de pasar ustedes por grandes crisis emocionales.«Si el agua no hierve a cien grados, no se desintegra lo que se debe desintegrar y no cristaliza lo que debe cristalizar».La desintegración de cualquier Agregado Psíquico sólo es posible a base de trabajos conscientes y padecimientos voluntarios.
Cada vez que se desintegra dentro de nosotros un elemento psíquico indeseable, cristaliza en nuestra personalidad un poder luminoso. Así es como va cristalizando en nosotros el Alma.¿Qué se entiende por Alma? Alma es todo ese conjunto de Fuerzas, Poderes, Atributos, Cualidades, Virtudes, Esencias, Cuerpos, etc., que subyacen en el Ser.Los Evangelios dicen: «En paciencia poseeréis vuestras Almas». Hoy por hoy nosotros, no poseemos nuestras Almas; antes bien, el Alma nos posee a nosotros. Somos una carga pesada para eso que se llama Alma, un fardo realmente abrumador.Llegar a poseer Alma, es un anhelo; ser dueño de nuestras propias Almas, es formidable. Aún más, el mismísimo cuerpo físico debe llegar a transformarse en Alma.Quien posee su Alma, dispone de poderes extraordinarios. Aquellos que han llegado a cristalizar Alma, se han convertido, por tal motivo, en criaturas absolutamente diferentes. Y esto está escrito, como testimonio, en los Libros Sagrados de todas las Religiones del mundo.Pero repito: «Si el agua no hierve a cien grados, no se desintegra lo que se debe desintegrar y no cristaliza lo que debe cristalizar». No es esto cuestión de mero intelecto, ¡no! No se trata de simple demagogia, ni vana palabrería insubstancial de charla ambigua, ¡no!Obviamente, si no pasamos por grandes crisis emocionales, tampoco podemos lograr cristalizar Alma. Para la disolución radical de cualquier Agregado Psíquico inhumano se necesita pasar, inevitablemente, por muy graves crisis emocionales.Cuando viví, precisamente, el Yo del amor propio, que muy escondido estaba en los repliegues más profundos de mi psiquis, sentí gran dolor, hube de pasar por grandes crisis emocionales. Sufrí mucho, sí, mucho, y me arrepentí de verdad; entonces conseguí que Devi-Kundalini Shakty, pulverizara a tal «elemento indeseable».Cuando descubrí que había, por ahí, un demonio muy perverso que sentía ira, y que venía de tiempos muy antiguos, sufría lo indecible, pasé por horribles crisis emocionales, sentí vergüenza de mí mismo, pero conseguí que Devi-Kundalini Shakty pulverizara a tal «elemento psíquico» abominable...Así pues, sí no pasamos por espantosas crisis emocionales, no se desintegran esos Yoes.
He conocido gentes capaces de pasar por tales crisis. Me viene a la memoria el caso de cierta hermana de la Sede Patriarcal de México, quien pasara por tribulaciones espantosas, por horribles crisis morales, al recordar graves errores de sus existencias anteriores. Gentes así, con esa tremenda capacidad de remordimiento, personas así, tan capaces para pasar por tan gravísimas crisis emocionales, obviamente pueden cristalizar Alma; y lo que nos interesa a nosotros es precisamente esto: la cristalización de todos los principios anímicos en nosotros mismos, aquí y ahora...

LA EJECUCIÓN O ELIMINACIÓN DEL EGO“Si excluimos a la DIVINA MADRE KUNDALINI, el trabajo resulta incompleto y es entonces imposible eliminar defectos”.

“Yo, francamente, me convertí en un enemigo de mí mismo y resolví equilibrar comprensión y eliminación. Cada defecto comprendido fue eliminado con el poder de la DIVINA MADRE KUNDALINI”.“Al fin, un día cualquiera, revisé mi trabajo en el Tártaro, en el Averno, en el reino mineral sumergido, en esas Regiones Infradimensionales o Universos Paralelos sumergidos”.“Y navegando entre las aguas del Aqueronte metido entre la barca de Carón, llegué a la otra orilla para revisar el trabajo y entonces vi a millares de YOES-DIABLOS, mis Agregados, partes de mí mismo viviendo en esas regiones”.“Quise resucitar algo, una efigie que simbolizaba a mi propio ADAM de pecado que yacía como un cadáver entre las cenagosas aguas del río. Entonces mi Madre Divina, vestida de luto como una dolorosa, me dijo con una voz llena de infinito amor: «Eso está ya bien muerto, nada tengo ya que sacarle»”.“Ciertamente mi Madre había extraído de mí toda esa legión de YOES-DIABLOS, todo ese conjunto de entidades tenebrosas que personifican nuestros defectos y que constituyen el EGO”.“Así fue como logré la disolución del YO PLURALIZADO, así fue como logré reducir a polvo todos esos Agregados que forman el MI MISMO”.
No sería posible ejecutar a un «Yo» cualquiera, sin haberle previamente observado y enjuiciado.Indubitablemente la mente no puede alterar fundamentalmente ningún defecto psicológico; obviamente el entendimiento puede darse el lujo de rotular un defecto con tal o cual nombre, de justificarlo, de pasarlo de un nivel a otro, etc., mas no podría por sí mismo aniquilarlo, desintegrarlo.Necesitamos urgentemente de un poder flamígero superior a la mente, de un poder que sea capaz por sí mismo de reducir tal o cual defecto psicológico a mera polvareda cósmica.Afortunadamente existe en nosotros ese Poder Serpentino, ese Fuego maravilloso que los viejos alquimistas medievales bautizaron con el nombre misterioso de Stella Maris, la Virgen del Mar, el Azoe de la Ciencia de Hermes, esa derivación de nuestro propio Ser íntimo, «Dios Madre» en nuestro interior, simbolizada siempre con la Serpiente Sagrada de los Grandes Misterios.Todos los pueblos antiguos adoraron a ese «Dios Madre» en lo más profundo de nuestro Ser. El principio femenino del Eterno es ISIS, MARIA, TONANTZIN, CIBELES, REA, ADONIA, INSOBERTA, etc., etc., etc.Cada uno de nosotros tiene su Madre Divina particular individual; ella en sí misma es una parte de nuestro propio Ser, pero derivada.
Si en lo meramente físico tenemos padre y madre, en lo más hondo de nuestro Ser tenemos también a nuestro Padre que está en secreto y a nuestra Divina Madre KUNDALINI.Hay tantos Padres en el Cielo cuantos hombres en la Tierra. Dios Madre en nuestra propia intimidad es el aspecto femenino de nuestro Padre que está en secreto.Dios Madre, Tonantzin, Stella Maris como potencia eléctrica desconocida para la humanidad entera y que se halla latente en el fondo mismo de nuestra psiquis, es la única que tiene el poder efectivo para desintegrar las aberraciones que en nuestro interior psicológico cargamos.Stella Maris, aunque parezca increíble, es la signatura astral de la potencia sexual humana. Stella Maris es ese Fuego Filosofal que se encuentra latente en toda la materia orgánica e inorgánica.Los impulsos psicológicos pueden provocar la acción intensiva de tal Fuego y entonces la decapitación se hace posible.Algunos Yoes suelen ser decapitados al comienzo del trabajo psicológico, otros en el medio y los últimos al final. Stella Maris como potencia ígnea sexual tiene conciencia plena del trabajo a realizar y realiza la decapitación en el momento oportuno, en el instante adecuado.La decapitación de Juan Bautista es algo que nos invita a la reflexión; no sería posible ningún cambio psicológico radical si antes no pasáramos por tal decapitación.
Nosotros debemos apelar a Stella Maris, a Dios Madre en nuestra intimidad, si es que en verdad queremos desintegrar Yoes; quien no ama a su madre, el hijo ingrato, fracasará en el trabajo sobre sí mismo.Oración en el trabajo psicológico es fundamental para la disolución. Orar es platicar con Dios.En modo alguno será necesaria una formula específica para rezarle a nuestra Madre Divina interior. Debemos ser muy naturales y simples al dirigirnos a ELLA. El niño que se dirige a su madre, nunca tiene fórmulas especiales, dice lo que le sale del corazón y eso es todo.Después de haber observado y comprendido íntegramente cualquier Yo defecto, debemos sumergirnos en meditación profunda, suplicando, orando, pidiendo a nuestra Divina Madre particular individual desintegre el Yo defecto previamente comprendido.Esta es la técnica precisa que se requiere para la eliminación de los elementos indeseables que en nuestro interior cargamos. Si así se procede podéis estar seguros de que el Yo psicológico perderá volumen y lentamente se irá pulverizando.Ningún Yo se disuelve instantáneamente; nuestra Divina madre debe trabajar y hasta sufrir muchísimo antes de lograr una aniquilación de cualquier Yo.El sentido de auto-observación íntima podrá ver el avance progresivo del trabajo relacionado con la abominación que nos interese verdaderamente desintegrar.
Volveos introvertidos, dirigid vuestra plegaria hacia adentro, buscando dentro de vuestro interior a vuestra Divina Señora y con súplicas sinceras podéis hablarle. Rogadle desintegre aquel Yo que hayáis previamente observado y enjuiciado.Nuestra Madre Divina vive en nuestra intimidad, más allá del cuerpo, de los afectos y la mente. Ella es por sí misma un poder ígneo superior a la mente.Nuestra Madre Cósmica particular, individual, posee Sabiduría, Amor y Poder. En ella existe absoluta perfección.Las buenas intenciones y la repetición constante de las mismas, de nada sirven, a nada conducen. De nada serviría repetir: «no seré lujurioso»; los Yoes de la lascivia de todas maneras continuarán existiendo en el fondo de nuestra psiquis.De nada serviría repetir diariamente: «no tendré más ira»; los Yoes de la ira continuarán existiendo en nuestro fondo psicológico.De nada serviría decir diariamente: «no seré más codicioso»; los Yoes de la codicia continuarán existiendo en los diversos trasfondos de nuestra psiquis.
De nada serviría apartarnos del mundo y encerrarnos en un convento o vivir en una caverna; los Yoes dentro de nosotros continuarían existiendo.Algunos anacoretas cavernarios, a base de rigurosas disciplinas llegaron al Extasis de los santos y fueron llevados a los cielos, donde vieron y oyeron cosas que a los seres humanos no les es dable comprender; sin embargo, los Yoes continuaron existiendo en su interior.Incuestionablemente, la Esencia puede escaparse del Yo a base de rigurosas disciplinas y gozar del Extasis, empero después de la dicha, retorna al interior del MÍ Mismo.Quienes se han acostumbrado al éxtasis, sin haber disuelto el Ego, creen que ya alcanzaron la liberación, se auto-engañan creyéndose Maestros y hasta ingresan a la Involución sumergida.Jamás nos pronunciaríamos contra el arrobamiento místico, contra el éxtasis y la felicidad del Alma en ausencia del Ego.Sólo queremos poner énfasis en la necesidad de disolver Yoes para lograr la liberación final.La Esencia de cualquier anacoreta disciplinado, acostumbrado a escaparse del Yo, repite tal hazaña después de la muerte del cuerpo físico, goza por un tiempo del Extasis y luego vuelve como el genio de la lámpara de Aladino al interior de la botella, al Ego, al Mí Mismo.Entonces no le queda más remedio que retornar a un nuevo cuerpo físico, con el propósito de repetir su vida sobre el tapete de la existencia.Muchos místicos que desencarnaron en las cavernas de los Himalayas, en el Asia Central, ahora son personas vulgares, comunes y corrientes en este mundo, a pesar de que sus seguidores todavía les adoren y veneren.En tanto no se haya producido la desintegración de todas estas abominaciones psicológicas, de todas estas lascivias, de todas estas maldiciones: robo, envidia, adulterio secreto o manifiesto, ambición de dinero o de poderes psíquicos, etc., aún cuando nos creamos personas honorables, cumplidoras de la palabra, sinceras, corteses, caritativas, hermosas en el interior, etc., obviamente no pasaremos de ser más que sepulcros blanqueados, hermosos por fuera mas por dentro llenos de asqueante podredumbre.En las escuelas más venerables de la sapiencia esotérica y ocultista, existen muchos equivocados sinceros que de verdad quieren Auto-Realizarse pero que no están dedicados a la desintegración de sus abominaciones interiores.
Son muchas las gentes que suponen que mediante las buenas intenciones es posible llegar a la santificación. Obviamente en tanto no se trabaje con intensidad sobre estos Yoes que en nuestro interior cargamos, ellos continuarán existiendo bajo el fondo de la mirada piadosa y de la buena conducta.La erudición libresca, la pseudo-sapiencia, la información completa sobre las sagradas escrituras, ya sean éstas de oriente o de occidente, del norte o del sur, el pseudo-ocultismo, el pseudo-esoterismo, la absoluta seguridad de estar bien documentados, el sectarismo intransigente con pleno convencimiento, etc., de nada sirve porque en realidad sólo existe en el fondo eso que ignoramos, creaciones del infierno, maldiciones, monstruosidades, que se esconden tras la cara bonita, tras el rostro venerable, bajo el ropaje santísimo del líder sagrado, etc.Tenemos que ser sinceros consigo mismos, preguntarnos qué es lo que queremos, si hemos venido a la Enseñanza por mera curiosidad. Si de verdad no es pasar por la decapitación lo que estamos deseando, entonces nos estamos engañando a sí mismos, estamos defendiendo nuestra propia podredumbre, estamos procediendo hipócritamente.Ha llegado la hora de saber que somos unos malvados disfrazados con la túnica de la santidad; ovejas con piel de lobo; caníbales vestidos con traje de caballero, verdugos escondidos tras el signo sagrado de la cruz, etc.
Por muy majestuosos que aparezcamos dentro de nuestros templos, o dentro de nuestras aulas de luz y de armonía, por muy serenos y dulces que nos vean nuestros semejantes, por muy reverendos y humildes que parezcamos, en el fondo de nuestra psiquis continúan existiendo todas las abominaciones del infierno y todas las monstruosidades de las guerras.Ciertamente nosotros todos no valemos nada, somos cada uno de nos la desgracia de la tierra, lo execrable.En Psicología Revolucionaria se nos hace evidente la necesidad de una transformación radical y ésta sólo es posible declarándonos a sí mismos una guerra a muerte, despiadada y cruel.Cualquier intento de liberación, por grandioso que éste sea, si no tiene en cuenta la necesidad de disolver el Ego, está condenado al fracaso.
LA MUERTE DEL OBSTINADO EGO
En el Oriente hay instructores que, desafortunadamente, no han eliminado todo ese conjunto de «elementos indeseables» que se llevan en la Psiquis. No está de más decirles a ustedes, para su información, que a los citados «elementos» se les denomina en el Tíbet, «Agregados Psíquicos». En realidad, tales «Agregados» son los mismísimos YOS o YOES que personifican a nuestros errores.Cuando un instructor de esos, que todavía no ha eliminado los «Agregados Psíquicos», tiene a su cargo un grupo de «Lanús» o discípulos; incuestionablemente, estos tienen que tener una gran paciencia: aguantarle todo el día, al citado instructor, sus patanerías, sus groserías, etc. Bien saben los «Lanús», o discípulos, o «Chelas» (así se les dice en el Tíbet), que tales «Agregados» van pasando en procesión continua por la personalidad del instructor, pero que al fin habrá un instante en que la procesión habrá de terminar, y entonces podrá expresarse el Maestro para dar la Enseñanza.Esa es la causa causorum por la cual los discípulos de cualquier instructor de esos que todavía no ha eliminado el EGO, tienen paciencia llevada hasta el máximo, multiplicada hasta el infinito. Esta clase de Chelas tienen que aguardar, aguardar y aguardar que, en cualquier instante el Maestro tome posesión de su vehículo y les de las enseñanzas, enseñanzas adquiridas siempre así.No es nada delicioso estar aguantándole, todo el día, insultos al instructor, ser víctima de todas sus patanerías. Pero al fin llega el Maestro y eso es lo que importa...Sí, se trata de Bodhisattvas caídos, y estos no han disuelto el Ego; pero como quiera que son Bodhisattvas, hay que aguantarles hasta que venga el Maestro y de la Enseñanza. Así piensan todos esos «Lanús» o «Chelas» tibetanos.Los solteros, como quiera que no poseen el «Vaso Hermético», es obvio que tampoco pueden trabajar en la «Novena Esfera», pero sí pueden, de todas maneras, apelar al DIOS-MADRE, a STELLA MARIS (la VIRGEN DEL MAR), a ese Fuego viviente y filosofal que se haya latente en toda materia orgánica e inorgánica («KUNDALINI», se llama en el Indostán). Si uno apela a ese tipo de energía, si concentra su corazón, su Mente y sus sentimientos más profundos en ella, será asistido. Estoy seguro que ese IGNEO PODER, podrá reducir a cenizas, a polvareda cósmica, el «Agregado Psíquico» en cuestión.Ahora bien, conviene saber que el poder Serpentino-Anular que se desarrolla en el cuerpo del asceta, multiplica su poder mediante la fuerza electro-sexual, precisamente en la «Forja de los Cíclopes». Por todos estos motivos, la mujer que tiene varón, o el hombre que tiene mujer, podrán trabajar realmente (y a fondo), precisamente durante la cópula química, y entonces sólo les basta la debida concentración en DEVI-KUNDALINI. Ella, la «COBRA SAGRADA» de los antiguos Misterios (claro que, reforzada con el poder eléctrico del sexo, con la electricidad sexual trascendente), puede, en realidad de verdad, aniquilar, pulverizar, reducir a cenizas, en forma muy rápida, cualquier «Agregado Psíquico» inhumano que previamente hayamos comprendido.En todo caso, mis estimables hermanos, antes que todo se necesita descubrir el defecto que vamos a reducir a polvo. Tal defecto no podría ser descubierto, si no usáramos el sentido de la auto-observación psicológica.Supongamos que tuvimos que pasar por una situación de celos. Que alguien, X-X, encontrara de pronto a su esposa, platicando muy quedito, muy quedito, en cualquier rincón de la casa, con otro sujeto. ¡Nada agradable pues, aquel evento (¿no es verdad?), pero magnífico para el auto-descubrimiento! Posiblemente, durante el hecho, surgían no solamente los celos; posiblemente hubo ira (reclamos a la mujer), tal vez «despecho»; el Yo del amor propio, pudo haberse sentido herido, ofendido... Entonces, y en fin, ¿qué hacer?
Muy tranquilos, en la noche, acostados en nuestra cama en «decúbito dorsal» (es decir, boda arriba), con el cuerpo relajado, los ojos cerrados, respirando rítmicamente, debe reconstruirse la escena, tal como sucedió. Entonces, visualizando, recabaremos datos psicológicos: hallaremos al Yo de los celos, como primera causa; segundo, al de la tremenda ira; tercero, al del amor propio, herido mortalmente. Descubiertos esos tres, que en la escena entraron en acción, habrá que hacerles el trabajo de inmediato: habrá que disolverlos. Una vez comprendidos, no queda más remedio que reducirlos a cenizas. Se entrará, pues, a trabajar de inmediato, ya en la «Novena Esfera», o posiblemente solos.
Claro que, sobre esto que hablo, en esos momentos nadie tiene ganas de trabajar en la «Novena Esfera», pues está tan ofendido, que lo único que convendría sería darse un buen baño y echarse un poco de jabón, a ver si así se le pasa. Pero si a pesar de todo llega a tener cierta autonomía como para trabajar en la «Forja de los Cíclopes», tanto mejor.Se procede entonces a invocar (precisamente durante el coito químico) a Kundalini Shakty, suplicándole, primero, que elimine ese asqueante monstruo de los celos; segundo, después de haber trabajado a fondo en el de los celos, allí mismo elimine al de la ira (hay que reflexionar en el de la ira, no en el de la ira en abstracto, sino en el de la ira específica, como esa que sentimos es esa escena de celos); hay que suplicarle, a la KUNDALINI-SHAKTY, que vuelva polvo a tal monstruo; y tercero, al del amor propio.Ciertamente, la gente se quiere demasiado a sí misma; ese Yo del amor propio está muy arraigado en todo el mundo: si nos dan palmaditas en el hombro, sonreímos deliciosamente, y si nos dicen alguna palabrita humillante, nos volvemos serios y terribles. ¡Ese Yo del amor propio hay que eliminarlo; es el tercero que habría que cargarle todo el poder de la DIVINA-SHAKTY.
Luego debe proseguir uno, en subsiguientes días y horas, el mismo Trabajo, hasta que los tres «colegas» de tal escena, tan tonta y fatal, queden aniquilados...Pero, obviamente, es en la vida práctica de donde debemos sacar el material para la disolución del Ego. Yo veo que los hermanos tienen tendencia (y eso se los digo ahora) a escaparse de la vida práctica; quieren disolver el Ego huyendo de la vida práctica, lo cual es manifiestamente absurdo.Recuerdo, cuando estaba en el Trabajo de la disolución del Ego, que en cierta ocasión un hijo mío cometió un error absurdo. Tal error, cual fuera el de atropellar con su carro a otra persona, a un obrero, ciertamente me costó determinada suma: unos dos mil pesos para el herido y otra tanta cantidad para la policía. Así evité que ese pobre muchacho fuese a dar, pues, a la cárcel.Pero allí no termina la cuestión. La realidad fue que, cuando hube de ir a cancelar la deuda, el hijo aquel, en vez de agradecer, protestaba con cierta violencia. El no estaba de acuerdo en que yo le diera esos dos mil pesos al pobre e infeliz, pero a mí me pareció justo que debía dárselos, y se los di.En la protesta hubieron palabras, si no por los menos de carácter grotesco, sí ingratas. Ira no sentí, debido al hecho de haberla disuelto; cierto dolor en el corazón sí. De inmediato me entregué a la meditación, para saber en qué consistía ese dolor que había sentido en el corazón, y pude verificar, claramente, el crudo realismo de un Yo de amor propio que había sido herido. Como quiera que el sentido de la auto-observación psicológica lo tengo bien desarrollado, no me fue difícil percibir (en forma directa) tal Yo (le hallé, ciertamente, bañándose muy feliz, en un estanque con agua). De inmediato lancé algunas cargas de electricidad sexual trascendente, contra el desdichado Ego. Lo trabajé por unos días, y al fin se fue reduciendo poco a poco (hasta tomar la forma de un niño), y siguió reduciéndose, hasta volverse polvareda cósmica...En alguna ocasión (y me gusta, entre paréntesis, citar ejemplos vividos, con propósitos de orientación colectiva), estaba yo muy afectado con cierta irritabilidad, por palabras de aquel hijo, que no eran por cierto muy hermosas. Mantuve siempre control sobre mi mente y nunca «exploté», jamás rasgué mis vestiduras. En verdad, esto fue un triunfo, pero no había duda de que allá adentro, no dejaron de producirse algunas reacciones desagradables. Cuando exploré con el sentido de la auto-observación psicológica, con gran asombro descubrí un Yo fornido, robusto, bastante gordito por cierto, peludo, como un oso, andando por el corredor de mi vieja casona señorial... «¡Ah, cuán escondido estabas, condenado -le dije-; ahora sí que te voy a dar chicharrón; ya conmigo no puedes, ya amolaste!»Conclusión: apelé a Devi-Kundalini Shakty. Conforme lo trabajaba, iba perdiendo aquel monstruo volumen, se iba empequeñeciendo en forma didáctica, y a medida que se empequeñecía, se embellecía también. Al fin, aparecía como un niño muy hermoso, hasta que un día la Divina Madre Kundalini (vean) «le dio chicharrón, lo decapitó. Lo cierto, pues, es que posteriormente se redujo a polvo, no quedó nada de él. Pero eso sí: me dediqué de lleno a trabajarlo, a trabajarlo de día y de noche, a todas horas y a cada momento, y dejó de existir...
El sentido de la auto-observación psicológica se va desarrollando, y se irá desarrollando en cada uno de ustedes, conforme lo vayan utilizando (no olviden que sentido que no se usa se atrofia), y un día llegará en que el sentido de auto-observación psicológica en ustedes, se habrá desarrollado de tal manera que podrán percibir, en sí mismos, a tales «Agregados Psíquicos» indeseables. Aún más: podrán darse cuenta de su trabajo sobre tales «Agregados».En nombre de la verdad tengo que decirles a ustedes, que así como allá en el firmamento existe un Luna, así también, mis queridos hermanos, dentro de nosotros hay una Luna Psicológica. Y así como la Luna que brilla en el firmamento tiene dos caras (la que se ve y la que no se ve), así también dentro de nosotros, la Luna Psicológica tiene dos aspectos; aquel que es visible a simple vista, mediante el sentido de la auto-observación psicológica, y aquel que a simple vista no es visible (el oculto, el desconocido, el incógnito). Sin embargo, este último se torna visible cuando el sentido psicológico se ha desarrollado hasta el máximo.Creo que los hermanos van entendiendo, pues, todas estas cosas, que las van comprendiendo...Ahora tienen ustedes que lanzar, toda la carga, contra los «Agregados Psíquicos» de la parte visible de la Luna Psicológica. Mucho más tarde, en el tiempo, habrán de lanzarse (lanza en ristre) contra los «elementos indeseables» de la LUNA NEGRA (esos que a simple vista no se ven).Muchos santos lograron aniquilar los «Agregados Psíquicos» de la parte visible de su Luna Psicológica, mas nunca supieron nada sobre los «elementos indeseables» de la otra cara de su Luna, y aunque se sumergieron en el Nirvana y en el Mahaparanirvana, debieron retornar más tarde, para continuar el trabajo con la cara oculta de su Luna Psicológica. En todo caso, ya se trate del aspecto meramente visible de la Luna Psicológica, o de la oculta, los «elementos» para el trabajo tenemos que encontrarlos en los hechos de la vida práctica.Conforme lo vayan haciendo, conforme los «Agregados Psíquicos» se vayan pulverizando, la Esencia (contenida entre los mismos) se irá emancipando. Ese es el camino para cristalizar en nosotros eso que se llama «Alma».Estamos hablando, sí, pero esta vez, ¿qué palabras estoy diciendo? Así que, debemos estar alertas con nuestras palabras.¿Tenemos emoción? Sí tenemos; pero ¿qué clase de emoción? Tal vez estemos emocionados con un «Tango», escuchando las canciones de Carlos Gardel...
¿Qué clase de emociones tenemos? ¿Son buenas, son malas? ¿Serán emociones altas, o simplemente inferiores? Eso de salir de una fiesta, movidos por emociones inferiores, bailando algo meramente profano, ¿qué está indicando?De manera que, en los hechos de la vida práctica debemos descubrirnos. Las emociones inferiores acusan, indican «Yoes» emocionales, inferiores, que hay que desintegrar. Si nosotros no extirpamos, si no hacemos sangrar (con el cuchillo de la auto-crítica) a las emociones inferiores, no es posible que se desarrolle en nosotros el Centro Emocional Superior, que tan necesario es, precisamente, para recibir los mensajes que vienen de los mundos superiores.Tenemos que estar acechando nuestras propias palabras, nuestros propios pensamientos, nuestras propias ideas... ¿Que de pronto llega a la Mente un pensamiento lujurioso, una escena morbosa? ¿Ustedes creen que ha llegado «así porque sí»? ¿Qué indica eso? No hay duda que, tras ese «cine» nefasto de la Mente, tras esa procesión de formas morbosas, algún «Yo» de lujuria está en actividad.Sí, hay «Yoes» de lujuria que se apoderan de los «rollos» esos que cargamos en el cerebro, «rollos» de recuerdos y de formas pasionarias que luego proyectan (sí, proyectan tales «rollos») en la pantalla del entendimiento. Si uno se identifica con esas escenas morbosas, fortifica también a los «Yoes».Así que, si en un instante de esos, somos asaltados por pensamientos de esta clase, se hace indispensable invocar a la Divina Kundalini-Shakty, para que con su flamígero poder extraordinario, reduzca a polvo tal «Yo». Si no procedemos así, si antes bien nos identificamos con el mismo, si las escenas de lujuria nos encantan, entonces, en vez de disolver tal Yo, se fortificará extraordinariamente.Cada uno de nosotros tiene su Conciencia embotellada entre todos esos «personajes» de los distintos dramas, comedias y tragedias de la vida; cada uno de nosotros tiene la Conciencia embotellada entre los Egos. ¡Pues reduzcamos los Egos a polvo, y la Conciencia estará libre! Una Conciencia libre, es una Conciencia Iluminada; es una Conciencia que puede ver, oír, tocar o palpar las grandes realidades de los mundos superiores; es una Conciencia Omnisciente y Divinal.El día que ustedes hayan aniquilado el Ego en su totalidad, lo último que deberán aniquilar serán los GERMENES DEL EGO. Muerto el Ego, quedan los GERMENES, que son terriblemente malignos. Esos GERMENES también deben ser desintegrados, reducidos a cenizas...Necesitamos tomar posesión de sí mismos, si es que queremos ser Reyes y Sacerdotes de la Naturaleza, según el Orden de Melchisedeck. Y no podríamos tomar posesión de sí mismos, en tanto continuara la Conciencia embutida entre los diversos «elementos indeseables» de la psiquis.Una Conciencia que ha tomado posesión de sí misma, es una Conciencia libre; una Conciencia que ha tomado posesión de sí misma, es admitida en la Orden de Melchisedeck; es una Conciencia Omnisciente, iluminada, perfecta, y eso es lo que nosotros necesitamos.El día que ustedes hayan tomado (dijéramos) CONCIENCIA ILUMINADA, el día que ustedes se hayan hecho libres de verdad, ese día también habrán cristalizado eso que se llama «Alma», y serán todo Alma; hasta sus cuerpos físicos se volverán Alma y estarán cargados de atributos y poderes cósmicos (poderes que Divinizan)...
Les he enseñado hoy, pues, una DIDACTICA PRACTICA, a través de una DIALECTICA DEFINITIVA, y en este preciso instante vamos a entrar en meditación. Pero antes, es necesario saber sobre qué vamos a trabajar; de lo contrario, no tendría sentido lo que vamos a hacer.Así que, como quiera que ustedes son personas que luchan por el auto-descubrimiento, es obvio que estarán trabajando sobre tal o cual error psicológico...¿Hay alguno de ustedes que todavía no sepa sobre qué va a trabajar? ¿Es posible que exista aquí, en este grupo, algún hermano que no esté ocupado en desintegrar algún defecto? Si así fuere, me gustaría conocerlo...

PREGUNTAS Y RESPUESTAS
“Es urgente valorizar el trabajo esotérico Metafisico, es indispensable comprenderlo y apreciarlo si es que en realidad anhelamos un cambio radical”.“Se hace indispensable saber amar a nuestros semejantes, estudiar y llevar esta enseñanza a todas las gentes, de lo contrario caeremos en el egoísmo”.“Si uno se dedica al trabajo esotérico sobre sí mismo, pero no da la enseñanza a los demás, su progreso íntimo se torna muy difícil por falta de amor al prójimo”.“«El que da, recibe, y mientras más dé, más recibirá; pero al que nada da, hasta lo que tiene le será quitado». Esa es la ley”.
P.- Yo tengo algunos Yoes sobre los que estoy trabajando, pero concretamente le quería preguntar sobre cuál debo trabajar; porque, en la vida práctica, uno ve otro y otro y otro defecto. Entonces me confundo y no sé sobre cuál voy a trabajar. Yo le pido que me diga sobre cuál debo ahora trabajar.R.- ¿Sobre cuál estás trabajando tú?
P.- Yo estoy tratando de trabajar sobre la lujuria, sobre la ira, sobre el miedo, pero estoy confundido.R.- Pero, ¿sobre cuál estás trabajando, específicamente? Veo que eres un hombre juicioso, y por lo tanto es obvio que ya habrás especificado tu trabajo.
P.- Yo he querido trabajar más sobre la lujuria.R.- Bueno, ese es el «pecado capital»; bien lo sabes. El de la lujuria es el «capital» y se trabaja durante toda la vida, pues allí está el «pecado original», la raíz de todos los defectos, pero siempre hay que trabajarlo asociado con algún otro. ¿Que se trabaja la ira?, pero la lujuria también. ¿Que se trabaja el orgullo?, pero la lujuria continúa... Ese es el «capital».
P.- En una misma meditación, ¿debe uno comprender todo lo que recuerda del Yo?R.- Eso de «lo que se recuerda», me «suena» incoherente, vago, impreciso, inodoro, insípido, insubstancial, incoloro... Pensemos con exactitud: ¿cuál defecto acabas de descubrir tú en la práctica? Si tú estás alerta y vigilante, como el vigía en época de guerra, tienes que haber descubierto algún defecto. ¿Cuál acabas de descubrir? ¿En qué situación te has visto ahora metido? ¿Tuviste alguna palabra de ira? ¿Tuviste algún impulso lujurioso? ¿Cuál fue el último que descubriste? ¿En qué situaciones estabas: dentro de la casa, en un bar? ¿Dónde fue? ¿Qué te sucedió, o estabas durmiendo?
P.- Descubrí la ira.
R.- Un arranque de ira... Me gusta que seas sincero, ¿sabes? Está bien. Pues eso es lo que uno tiene que hacer: vivir alerta y vigilante, como el vigía en época de guerra. ¿Dónde fue la ira? ¿Cuál fue el momento? ¿Puedes reconstruir la situación? ¿Puedes tú visualizar el instante en que sentiste ira? ¿Puedes hacerlo? Bueno, si tú puedes visualizar la cosa, cómo fue la cosa, pues ahora vamos a trabajar sobre eso. Es de hechos concretos, de donde vamos a partir. No vamos a partir de hechos vanos, insípidos, inodoros, insubstanciales, no; vamos a partir de hechos concretos, claros y definitivos. Eso vamos a ser: prácticos en un ciento por ciento.Reconstruye o visualiza esa escena de ira, y sobre eso vas a trabajar ahora, en la meditación.P.- Maestro: ¿qué sucede cuando uno descubre un defecto, por ejemplo de ira, y le suplica en ese instante a la Divina Madre, para que se lo ayude a eliminar?
R.- Dime: ¿de qué situación partiste? ¿Cuándo sucedió eso, en qué calle, en qué número de casa? ¡Yo quiero hechos; no me vengas con vaguedades!P.- Sucedió ayer, precisamente, cuando tuve un ataque de ira, porque yo quería escuchar su conferencia y mi esposa no. Ese Ego se sintió herido porque mi esposa no quería que viniera a su conferencia; pero en ese mismo instante invoqué a mi Divina Madre, acusé a tal Ego, mas no se si logré algo...R.- Vamos a ser más prácticos: te «aireaste» contra tu pobre esposa; pero, ¿tú sabes por qué te «aireaste»?
P.- Porque no me dejó venir a su conferencia.R.- Bueno, de manera que hubo ira, porque ella no te dejó venir a la conferencia... ¿Qué se sintió herido en ti, en ese momento?
P.- El orgullo...R.- Pues hay dos defectos; hay uno de ira, otro de orgullo. Sobre esos dos Yoes vas a trabajar ahora, concretamente, prácticamente. Esa petición que hiciste, en ese momento, pues está bien, pero fue un poco a la ligera... ¿Ya reflexionaste sobre eso, ya reconstruiste la escena. ¿Cuántas horas estuviste en tu cama, con el cuerpo relajado, haciéndote consciente de lo que sucedió? ¿Me podrías decir exactamente cómo?
P.- Maestro: yo no había reparado en eso.R.- Bueno, ponte a trabajar sobre el Yo de la ira, y encontrarás la respuesta...
P.- ¿Hasta qué punto es fundamental el «Rasgo Psicológico», y cuánto tiempo de observación y de auto-exploración se necesita para conocerlo?R.- Sí, es fundamental el «Rasgo Psicológico Principal», porque cuando uno lo conoce, lo trabaja, y entonces se hace más fácil la desintegración del Ego. Pero voy a decirles a ustedes una gran verdad: antes de auto-explorarnos, para conocer el «Rasgo Psicológico Principal», debemos haber trabajado bastante (por lo menos unos cinco años), porque no es tan fácil podernos descubrir el «Rasgo Psicológico Principal».En verdad que uno, sobre su propia Personalidad, tiene falsos conceptos. Uno ve su Personalidad a través de la FANTASIA; uno piensa, sobre sí mismo, siempre cosas equivocadas. Puede que los demás (a veces) vean en uno esas cosas, pero uno, sobre sí mismo, tiene conceptos totalmente falsos.No podría uno descubrir su «Rasgo Psicológico Principal», en tanto no haya eliminado un buen porcentaje de «Agregados Psíquicos» inhumanos. Por eso, cuando se quiere conocer el «Rasgo Psicológico Principal», debe uno trabajar, por lo menos, unos cinco años. Después de unos cinco años, podemos darnos el lujo de utilizar el sistema retrospectivo, para aplicarlo tanto a nuestra actual existencia, la presente, como a nuestras existencias anteriores. Entonces, veremos, con gran asombro, que una y otra vez cometimos el mismo error. Descubriremos un «YO-CLAVE», que en toda existencia ha cometido siempre los peores errores, y que siempre está especificado por un determinado delito; que ha sido ejecutor de esos delitos, en todas nuestras existencias anteriores.Pero, obviamente, para practicar con cierta lucidez ese ejercicio retrospectivo, hay que haber eliminado primero muchos Yoes. De ninguna manera podría yo creer que se pudiese descubrir el «Rasgo Psicológico Fundamental», si uno no ha usado, inteligentemente, el sistema retrospectivo. Para usarlo en verdad, con lucidez, también necesitamos ser sinceros. Cuando está la Conciencia demasiado embutida entre los Yoes, no hay lucidez. Entonces el ejercicio retrospectivo, en esas condiciones, resulta incipiente, si no fantástico o equivocado...
P.- Maestro: auto-observándome, hoy en la mañana sentí, específicamente, cierta reacción. Después, en otro evento, sentí otra reacción que obedece a cierto Yo. En la meditación, ¿debo dedicarme a los dos Yoes, o sólo a uno?R.- Bueno, en la meditación debes dedicarte a uno, al primero. Más tarde te dedicarás al otro. Ahora, para el trabajo, con fines de trabajo, dedícate al primero.
P.- Ese otro Yo que uno deja para trabajarlo posteriormente, que no se somete ahora a intensa meditación, ¿no se «engorda»?R.- Tú lo dejas para trabajarlo en otro momento, pero si no quieres que se «engorde», no le des más alimento, así verás que flaquito se pone.
P.- Usted nos ha hablado de un orden en el trabajo, de que debe haber una asociación dentro del trabajo; pero a uno, durante el día, se le manifiestan muchos defectos. Digamos que, en la mañana, tuvo oportunidad la lujuria; que luego, saltó el orgullo; salgo a la calle, y entrando al carro, saltó la ira. Entonces hay una sucesión de Yoes, de muchos defectos, por lo que se hace difícil encontrar una imagen que dé un «Rasgo Psicológico». ¿Cómo podríamos entender eso, y exactamente sobre qué se podría trabajar?R.- Hay que tener un orden en el trabajo, claro; en eso estoy de acuerdo. Pero en todo caso, pues, al llegar la noche, con tu cuerpo relajado, pasarás a realizar un ejercicio retrospectivo, si no sobre tus existencias anteriores, por lo menos, sí sobre el día. Entonces pasarás a visualizar, a reconstruir los eventos del día. Ya reconstruidos, numerados, clasificados debidamente, procederás al trabajo. Primero un evento, al cual puedes dedicar media hora; otro, al cual puedes dedicar cinco minutos; otro, al cual puedes dedicar diez (todo depende de la gravedad de los eventos). Así que, ya ordenados, puedes trabajarlos en la noche.
P.- Y para eliminar esos «Yoes sucesivos», ¿también se necesita un orden?R.- También por orden; porque en cada trabajo sobre tal o cual evento, entran los factores de DESCUBRIMIENTO, ENJUICIAMIENTO y EJECUCION. A cada «elemento» le aplicas los tres instantes, que son: DESCUBRIMIENTO (cuando tú lo descubres); COMPRENSION (cuando tú lo comprendes); EJECUCION (con la ayuda de la Divina Madre Kundalini).Así se trabajan, porque si los vas a trabajar uno por uno, ¡piensa cómo se te va a poner la cosa! (Como cuando uno va cuesta arriba, ¿no?). En realidad de verdad, te digo que (repitiendo aquella frase de Virgilio, el Poeta de Mantua, en su divina «Eneida»), «aunque tuviéramos cien lenguas para hablar y paladar de acero, no alcanzaríamos a enumerar todos nuestros defectos cabalmente»...De manera que si tú te propusieras trabajar un defecto dos meses, otro defecto, otros dos meses, y si son miles de defectos, ¿cuándo los vas a eliminar todos? Además, un defecto está asociado a otro, y el otro está asociado a otro. Rara vez aparece un defecto solo; siempre a un defecto se le asocia a otro. Así que, hay que trabajarlos con orden, pero debidamente clasificados y diariamente, hasta triunfar.
P.- Maestro: usted nos habló del «desorden de la casa», de «la mansión», pero el Maestro Gurdjieff también habla sobre «el desorden de la casa» y sobre un «MAYORDOMO INTERINO», así como de unos Yoes que gustan del trabajo y de unos Yoes que no gustan del trabajo. ¿Cómo podríamos entender esto?R.- Pues, francamente, eso del tal «MAYORDOMO MAYOR», tan citado por Nicoll y por Ouspensky, y otros, pues me parece una tontería, no tiene ningún valor. Por mi parte jamás, o mejor dicho, ESTE que está aquí adentro, SAMAEL, nunca usó, ciertamente, y se los digo con sinceridad, el sistema ese del «MAYORDOMO MAYOR».¿Que hay Yoes útiles? Es cierto; también los hay inútiles. ¿Que hay Yoes buenos? ¡Los hay por montones, y también los hay malos! Hay que desintegrar los Yoes buenos y hay que desintegrar los Yoes malos; hay que desintegrar los Yoes útiles y hay que desintegrar los Yoes inútiles.Un día, me decía un amigo que tenía una fábrica de hacer pantalones, por allá en «El Salvador», Centro-América: «Maestro, si yo desintegro el YO UTIL que hace pantalones en mi fábrica, ¿entonces quién va a seguir haciendo pantalones? Ah, entonces voy a quebrar, va a fracasar mi fábrica». «No te preocupes, buen amigo (le dije). Si tú desintegras ese YO, una parte del SER, correspondiente también a toda clase de Artes, se encargará de la labor de hacer pantalones y los hará mejor que tú»... Pues mi amigo se mostró satisfecho y continuó su tarea...
Los Yoes buenos hacen buenas obras, en efecto, pero no saben hacer las buenas obras; hacen el bien cuando no se debe: le dan limosna a un «marihuano» para que vaya a comprar más marihuana; le dan limosna a un borracho para que siga emborrachándose; le dan limosnas a un rico que pide limosna, y cosas así por el estilo. Los Yoes del bien, no saben hacer el bien.
En última síntesis, nosotros tenemos que pelear contra el bien y contra el mal, pelear contra ambos. En última síntesis, nosotros tenemos que pasar más allá del bien y del mal, y empuñar la Espada de la Justicia Cósmica.Al fin y al cabo, ¿qué es lo que llamamos «bien»? Hagámonos conscientes de esto que llamamos «bien». «BUENO» es todo lo que está en su lugar; «MALO», lo que está fuera de lugar. Por ejemplo el fuego, allí donde está, es bueno, ¿no es cierto?. Pero, ¿qué tal si ese fuego quemara estas cortinas, o los asara a ustedes vivos? ¿Cómo les parecería? ¿A ustedes les gustaría verse convertidos en teas encendidas? Creo que no...Bueno, ahora el agua, allá adentro, en ese vaso, está bien; todavía en la cocina, sirve para lavar los platos y las tazas (allí, en esa pequeña fuente). ¿Correcto? Pero, ¿qué tal el agua inundando toda la casa? Sería mala, ¿verdad?.
De manera que, «BUENO» es lo que está en su lugar; «MALO», lo que no está en su lugar. Una virtud, por muy santa que sea, si queda fuera de su lugar se vuelve mala.¿Cómo verían ustedes que estas enseñanzas se impartieran en alguna cantina, o en una casa de citas, o en un prostíbulo? ¿Les parecería correcto? Creo que no. Por muy trascendentales que resulten estas enseñanzas, fuera de su lugar, fuera de contexto, sería una cosa absurda.
Así que, «BUENO» es lo que está en su lugar, y «MALO», lo que esté fuera de su lugar. En sí, al fin y al cabo, las palabritas «bien» y «mal» van quedando fuera de uso. Podríamos decir, más bien, «correcto» o «incorrecto».Así que, lo importante en la vida es, dijéramos, disolver los Yoes, sean éstos «buenos» o «malos». ¡Eso es lo que importa!
P.- ¿Como puede uno valorar o saber si está trabajando adecuadamente en la disolución del yo?.R.- El sentimiento de la auto-observación psicológica deberá desarrollarse poco a poco (se desarrolla con el uso). En principio, tú podrás descubrir, mediante la mera asociación intelectual, que tienes tal o cual defecto psicológico y te dedicarás a trabajarlo para desintegrarlo, pero más tarde, en el tiempo, a medida que te vayas auto-observando, el sentido de la auto-observación psicológica se irá desarrollando. Y por último, llegará el día en que podrás ver perfectamente tus defectos (o Yoes que personifican defectos). Podrás verlos y podrás ver el trabajo que estás realizando; pero tiene que desarrollarse, primero, el sentido de la auto-observación psicológica, y se desarrolla con el uso, usándolo, porque escrito está que sentido que no se usa, se atrofia; órgano que no se usa, se atrofia. Hay que usarlo, sacarlo de su estado de atrofiamiento, mediante la auto-observación.
P.- ¿En cuanto tiempo, trabajando intensivamente, se puede morir totalmente?R.- El tiempo no tiene realidad, es algo meramente subjetivo... ¿Qué hora es? ¿Tú podrías poner las horas esas aquí, para examinarlas? Las tales horas, ¿donde están? No tienen ninguna realidad, es un concepto subjetivo (nada más), es algo que está hecho para el mecanismo del reloj. El tiempo no existe; sólo existe un instante eterno, un eterno ahora... Sale el sol y se oculta, y entre el salir y el ocultarse ponemos nuestras queridas horas: una fantasía y nada más, porque entre el salir el sol y el ocultarse no hay horas. Todos esos procesos se realizan de instante en instante, de momento en momento.Así, pues, el concepto tiempo no existe. Lo único que sirve son los tremendos super-esfuerzos íntimos que hay que realizar en nosotros mismos y dentro de nosotros mismos, aquí y ahora. Esto no es cuestión de mero intelectualismo. Para disolver los yoes (los defectos), para liquidar al Mí Mismo, al Ego, se necesita pasar por tremendas crisis emocionales durante el trabajo. No olviden ustedes que si «el agua no hierve a cien grados, no se cocina lo que hay que cocinar y no se desintegra lo que hay que desintegrar». Así también, si no pasamos por tremendas crisis emocionales, pues no se desintegra el Ego y no cristaliza en nosotros eso que se llama Alma.
P.- Hay algunas cuestiones que no logramos captar claramente... Aún queda dentro de nosotros cierta inquietud, cierta inseguridad de si estamos trabajando bien o mal... Queremos que usted nos ilustre con un ejemplo específico, no importa cuál sea, de la desintegración de cualquier defecto.R.- Claro, y ahora mismo voy a acabar de ilustraros...Hace muchísimos años atrás, en verdad, fracasaba en todas las pruebas en relación con la castidad.Sucede que en el mundo físico, había logrado completo control de los sentidos y de la mente... Mis sentidos estaban absolutamente educados... En estas condiciones la castidad era absoluta en cuanto al mundo físico se refiere. Eduqué también la palabra... Y así todo era correcto, pero en los Mundos Superiores de Conciencia Cósmica la cuestión estaba muy grave, gravísima.
Me sometieron a pruebas rigurosas de castidad y fallaba a pesar de todos mis sistemas de controles psicológicos, a pesar de todos mis Yudos psicológicos, a pesar de todas mis técnicas.Bastaba con que me pusieran por ahí una escoba vestida con faldas para que inmediatamente «le caminara». Así podía ser una pobre vieja bien horrible, no importaba; lo importante era que tuviera faldas.Estaba grave la cosa. Me sentí muy triste. Apelé al sistema aquél de Krishnamurti, de «Comprensión Integral y Discernimiento». El sistema de meditación era profundo: trataba de discernir el proceso de la lujuria, el proceso del deseo. Quería comprender para poder eliminar, mas todo resultaba inútil: después de un día de terrible trabajo sobre mí mismo, volvía a fallar en las pruebas de la castidad. Por tal motivo sufría espantosamente.
No les niego que hasta me disciplinaba rigurosamente: llegó el punto de llegar hasta azotarme. Sí: agarraba un látigo y darme a mí mismo, castigando a la bestia, pero aquella pobre bestia resultó más fuerte que el látigo y ni el látigo valía. Así que, no me quedó más remedio que sufrir...Bueno, un día, de esos tantos, estaba acostado en el suelo, en decúbito-dorsal, con la cabeza hacia el Norte, sumergido en profunda meditación, con la intención de discernir y comprender el proceso de la lujuria en todos los niveles de la mente (un sistema completamente krishnamurtiano; lo combinaba con el sistema aquél terrible del Monasterio, de llegar hasta azotarme. Me volví flaco y horrible, no tenía relaciones sexuales de ninguna especie, de manera que la abstención era absoluta. En tales condiciones era como para haber salido victorioso en todas las pruebas de castidad, mas todo era inútil).Acostado (repito) como estaba, en decúbito-dorsal, con la cabeza hacia el Norte, en profunda meditación hubo de acaecerme algo insólito (fue terrible aquello). La concentración se hizo demasiado profunda y entonces abandoné el cuerpo físico. Ya fuera de la forma densa, me vi en un elegante apartamento. No en un Templo, precisamente, ni en algún Monasterio con viejos clérigos «Prayatséticos»; nada de eso, sino en un elegante apartamento, adorando a una dama, abrazándola ardientemente y cincuenta mil cosas por el estilo.Eso sucedió en segundos. Cuando regresé al cuerpo físico, me sentí totalmente defraudado (y que me dispense el Sr. Krishnamurti, que tenga la bondad de dispensarme, porque es un Maestro. Yo no estoy en contra de ningún Maestro, pero francamente me sentí defraudado con su sistema: no me dio resultado).Quedé en un estado de confusión, tal vez en el estado en que tú estás ahora, en relación con la disolución del Ego. Así quedé yo: ni para adelante ni para atrás. Total: cero.¿Qué hacer? La cosa fue grave: no había nada que hacer; sencillamente estaba defraudado, todos los sistemas me habían fallado.Afortunadamente fui asistido: al llegar a un Templo, me encontré con el Guardián de la Esfinge. Allí estaba, ante la puerta. Me alegré mucho porque lo conozco, es un viejo amigo mío. Mirándome fijamente dijo:-»De todos los hermanos que trabajaron en la Novena Esfera y después de haber trabajado en la Novena Esfera se presentaron en este Templo, tú eres el más adelantado; pero ahora estás ES-TAN-CA-DO»...Claro, semejantes palabras me llenaron de pavor. ¿Yo, luchando por progresar, y me sale el Guardián con esas? ¡Válgame Dios y Santa María, y todo por culpa de las pobres «viejas»! Entonces le contesté:-»Bueno, pero por favor dígame, ¿por qué motivo estoy ahora estancado?»-»Porque te falta amor» (continuó). Mi sorpresa llegó ya al colmo. Yo consideraba que estaba amando a la humanidad, y así se lo dije: «He escrito libros, trabajo por la humanidad. ¿Cómo es eso de que me falta amor? ¿No es acaso por amor que estoy trabajando?»-»Te has olvidado de tu Madre, eres un hijo ingrato, y el hijo ingrato no prospera en estos estudios» (respondió)...Esto fue peor todavía: yo, ¿»hijo ingrato»? Yo, que quería tanto a mi pobre madrecita, ¿ahora resulto ingrato para colmo de los colmos? ¿Qué me haya olvidado de ella? No, yo no me he olvidado; lo que pasó fue que desencarnó. Y, ¿cómo le hago ahora para encontrarla en el mundo físico...? Todas esas cosas se me vinieron a la mente.Sin embargo entré en el Templo, él no me cerró el paso. Ya dentro del Templo, continuó:-»Te estoy diciendo esto para tu bien. Compréndelo: debes buscar a tu Madre».-»Bueno (le dije), si ella se murió, ¿dónde la voy a buscar, dónde está mi madre?».-»No te habéis dado cuenta de lo que te estoy diciendo (continuó el Guardián), no quieres comprenderlo? ¿Cómo es que me preguntas dónde está tu Madre? ¿No sabes acaso dónde está tu Madre? ¿Es posible que un hijo no sepa dónde está su Madre?
-»Pues francamente no, no sé»...-»Se lo digo para su bien», respondió.-»Bueno, voy a tratar de comprender qué es lo que tú me quieres decir...»Me despedí del Guardián. Pasaron algunos días y yo no acertaba a comprender esto. ¿Cómo es eso de que yo busque a mi mamá? Si ella se murió, ¿dónde la voy a buscar? Bueno, cincuenta mil conjeturas tenía en mi pobre cerebro, hasta que al fin un día, de esos tantos, se me encendió por aquí un foquito y entonces comprendí... ¡Ah, ya sé (dije); se refiere el Guardián del Templo a mi Divina Madre Kundalini, a la Serpiente Ignea de nuestros mágicos poderes! ¡Ya lo sé; voy a concentrarme en ella!Me acosté otra vez en decúbito-dorsal, con la cabeza hacia el Norte y el cuerpo relajado, en profunda meditación interior, pero orando a mi Divina Madre Kundalini.
Yo oraba, pero de cuando en cuando me surgía la preocupación aquélla: ¡cómo no vaya a parar en otro apartamento! ¡Válgame Dios...!Así estaba, con la preocupación, y la concentración era cada vez más profunda. De pronto ella, Devi-Kundalini Shakty, me sacó de entre el cuerpo físico y me llevó a Europa, a París. Una vez en esa ciudad, me condujo hacia un gran Palacio del Karma. El salón de audiencias estaba lleno de gente; algunos policías me acompañaban (Señores de la Ley). Dije: «¡Vaya, vaya; dónde me metí yo por andar en estas cosas!».Aquélla policía avanzó conmigo por el centro del salón, hasta la mesa donde estaban los Jueces. Con ellos estaba (al centro de la mesa, arriba) un gran libro, y me leyeron algunas «diabluras» que yo había hecho en mis épocas de Bodhisattva caído, por allá en la Edad Media, en las épocas en que la Inquisición Católica quemaba viva a la gente en las hogueras. ¡Ya ni me acordaba de semejantes «diabluras», «diabluras» de Don Juan Tenorio y sus secuaces...!Bien, leyó el Libro aquél hombre o Juez, leyó el Karma (ciertas malas acciones, románticas por cierto). Entonces me condenó. ¿A qué? A PENA DE MUERTE.¡Oh, la cosa está peor (dije); ahora sí que de nada me valió haber trabajado por los hermanitos allá, en el mundo físico! ¡Vea, vea, vea, a lo que he venido a parar!... Aguardé, a ver que pasaba.
Fue llamado un Verdugo de la Ley (el Verdugo Cósmico, porque hay Verdugos Cósmicos); de esos Verdugos Cósmicos sé que habían dos en el antiguo Egipto de los Faraones. Llaman a uno y le dan la orden de que me ejecute inmediatamente; yo, pobre tonto, parado ahí ante semejantes Señores, ¿qué podía hacer? El Verdugo aquél desenvaina la Espada Flamígera y avanza hacia mí con la espada desenvainada...
Bueno, ese fue un momento en que, francamente, me sentí totalmente defraudado. En cuestión de milésimas de segundos pensé tantas cosas. Me dije a mí mismo: «tanto cómo he sufrido en la vida, luchando por la humanidad, escribiendo libros, dictando conferencias, y ahora, ¿es este el resultado? ¡Vaya, vaya, vaya, en lo que he venido a parar! De nada me sirvió entonces haber luchado tanto por la humanidad.Me sentí completamente DE-FRAU-DA-DO, pero el verdugo aquel avanzaba despacio y con la espada desenvainada (un hombre corpulento, fuerte). Cuando ya me iba a atravesar con la espada, siento de pronto algo que se mueve dentro de mí mismo. ¿Qué será? (pensé) y en ese momento vi que una criatura monstruosa salía de mí por las 33 puertas de la espina dorsal.
La observé detenidamente: era un «Yo», el «Yo» de la lujuria, un «Agregado Psíquico» que yo mismo había creado por un error de tipo romántico y sexual allá en la Edad Media, y ahora me encontraba cara a cara con mi propia creación. El monstruo aquel tomó la forma de una bestia, de un caballo, pero algo insólito acaece o sucede: el verdugo, en vez de seguir apuntando contra mí su espada, la dirige ahora hacia el caballo ese, hacia la bestia esa. Entonces vi con asombro cómo aquella bestia de cabeza se lanzaba al «Tártarus», a los mundos infiernos. El verdugo la había pasado al «Reino de Plutón» para que allí se desintegrara.
Claro, quedé libre de semejante Agregado Psíquico infernal, y cuando se me sometió a nuevas pruebas en materia de castidad salía victorioso y seguí saliendo victorioso, nunca volví a fallar. Desde entonces logré la completa castidad...Bien, como quiera que me dio un resultado formidable el trabajo con la Divina Madre Kundalini, dije: «este es el sistema para desintegrar los Yoes», y seguí trabajando entonces (con la Divina Madre Kundalini) sobre distintos Yoes, es decir, sobre distintos Agregados Psíquicos, y pude verificar por mi mismo, mediante el sentido de la auto-observación psicológica, cómo Ella trabajaba y cómo iba desintegrando tan extraordinariamente los distintos «elementos inhumanos» que en nuestro interior cargamos.
Así que, el camino para lograr la desintegración del Ego es el de la Divina Madre Kundalini.Más tarde, en el tiempo, llegué a la conclusión de que dentro de nosotros existe una Luna Psicológica con dos caras: la visible y la oculta. Tal como en el firmamento existe una Luna con dos caras, también la hay dentro de nosotros, en el espacio psicológico. La cara visible de la Luna Psicológica se relaciona con los Agregados Psíquicos o defectos que a simple vista resaltan, mas hay defectos psicológicos que no salen a la superficie y que uno mismo ignora, y que están, dijéramos, colocados o ubicados en la parte oculta de la Luna Psicológica.
Así que, en verdad, conocí todo eso y como resultado de estos estudios, de estos trabajos, escribí la obra titulada «El Misterio del Aureo Florecer»; después escribí «Psicología Revolucionaria» y «La Gran Rebelión».
Todo lo que se necesita es, dijéramos, observarse a sí mismo de instante en instante. Las gentes aceptan fácilmente que tienen un cuerpo físico porque lo pueden tocar, porque lo pueden ver físicamente, mas son muchos los que no quieren entender que tienen una psicología particular, individual. Cuando uno acepta que tiene una psicología, de hecho comienza a auto-observarse; cuando uno comienza a auto-observarse, incuestionablemente se convierte, por tal motivo, en una persona completamente diferente.Mediante la auto-observación psicológica de instante en instante, de momento en momento, descubre uno sus propios defectos psicológicos. Estos afloran espontáneamente, durante la interrelación, y si estamos alertas y vigilantes como el vigía en época de guerra, entonces los vemos. Defecto descubierto debe ser comprendido íntegramente, en todos los niveles de la mente. Uno comprende un defecto a través de la técnica de la MEDITACION.
Ahora, llegar a la HONDA SIGNIFICACION de estos defectos no es cuestión de principiantes, es para gentes que ya están trabajando en la parte oculta de la Luna Psicológica. Conténtense ustedes con comprenderlos y eso es todo. Ya comprendido, entonces pueden invocar a Devi-Kundalini para que ella pulverice tal o cual error.Les estoy hablando a ustedes sobre la base de la experiencia psicológica. Yo sufrí mucho durante treinta años desintegrando, por ejemplo, los defectos de la parte visible de la Luna Psicológica. Mucho también sufrí trabajando con la parte oculta de la Luna Psicológica, pero lo logré. En nombre de la verdad les digo: no poseo ya los Agregados Psíquicos inhumanos; ahora habla aquí, ante ustedes, el Ser y nada más que el Ser. Mis pensamientos no brotan, pues, del fondo de ningún «Yo» porque no tengo «Yoes»; habla para ustedes, directamente, el Ser y eso es todo...

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